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La paradoja de la unidad del mundo (I)

El planeta necesita paz, libertad y un gobierno global

La paradoja del mundo y su gente nunca ha sido tan evidente. Tan estrechamente entrelazados hoy y, sin embargo, con más muros que los separan. Muchos gobiernos parecen resistir lo inevitable. La unificación del mundo ya no es una consideración filosófica. Se está convirtiendo en una posibilidad política.

Para un número creciente de personas: intelectuales, activistas, políticos, académicos, científicos, y gente común es una necesidad. Si bien es cierto que métricas importantes como la esperanza de vida media mundial muestran mejoras a lo largo del tiempo, la situación mundial actual se caracteriza por la escalada de crisis y los problemas sin resolver en todo el mundo.

El peligro del calentamiento global fue conocido durante décadas y, sin embargo, hasta el día de hoy no se ha tomado ninguna medida efectiva, como lo atestiguan los niveles récord de emisiones de carbono alrededor del mundo. No queda mucho tiempo, si es que lo hay, para evitar una crisis climática definitiva. Ya está creando condiciones potencialmente mortales para millones de personas en todo el planeta.

Durante mucho tiempo, ha habido advertencias de que los nuevos patógenos evolucionarían y desencadenarían en pandemias globales. Se instruyó a la organización mundial de la salud, para que iniciara una investigación sobre su manejo de la pandemia Covid-19, ya que muchos pensaban que no estaba preparada, incoherente e ineficaz.

Unidad en el Mundo.
Estamos en medio de una lucha entre las fuerzas de la autocracia y el nacionalismo, por un lado, y la democracia y la conciencia global, por otro. Pero con los riesgos globales, cuáles de estos polos ganarán ventaja puede decidir el destino de la civilización humana en los siglos venideros.

Este no es un planeta desolado, en mundo está repleto de personas

La desigualdad sigue creciendo en todo el mundo. El jefe de la ONU, Antonio Guterres, señaló: «Mientras todos estamos flotando en el mismo mar, está claro que algunos de nosotros estamos en super yates mientras otros se aferran a los escombros flotantes».

Según el programa mundial de alimentos, 135 millones de personas se enfrentan a niveles críticas de hambre. Actualmente hay cerca de 80 millones de desplazados que han huido de la guerra, la persecución y la inestabilidad. Es la peor crisis humanitaria y de refugiados en 70 años en todo el mundo.

Las ventajas de la globalización y el aumento de la productividad benefician desproporcionadamente a los ricos. Las tasas del impuesto de sociedades y los ingresos por impuestos corporativos siguen disminuyendo. Mientras los ricos son capaces de evitar el pago de impuestos utilizando lagunas y debilidades en el sistema tributario internacional.

Un panorama increíblemente capaz de impulsar un cambio absoluto en el mundo, a un sistema global de administración universal. Que les quite el poder a algunos países y sea más horizontal con todos los demás. Para que las decisiones de unos pocos no afecten el destino de muchos y para que ninguno de ellos pueda utilizar la fuerza contra los demás.

El mundo necesita, no sólo líderes que lo defiendan de intereses nacionalistas, sino más instituciones con poder representativo

El orden político actual es incapaz de ofrecer soluciones duraderas. Está sufriendo de un problema estructural. Con casi 200 estados de todo el mundo que insisten en su soberanía nacional, siendo presionados por algunos, la acción y regulación internacionales efectivas son difíciles, si no imposibles, de lograr.

Las organizaciones intergubernamentales como las naciones unidas o la OMS son tan eficaces como sus estados miembros les permiten. De lo contrario, sus manos están atadas. En particular, dependen de los grandes contribuyentes que pagan las facturas. La ONU no representa a la humanidad. Es un club exclusivo de ejecutivos gubernamentales cuyo trabajo es perseguir intereses nacionales.

Es hora de que las instituciones mundiales estén equipadas con el poder que necesitan para hacer frente a las amenazas globales y gestionar bienes comunes globales como el aire, el agua y la atmósfera. Necesitan legitimidad, autoridad y ser determinantemente independiente en su financiación.

Sigue…

Fuente
ElFinancieroONU24

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