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El año de gobierno de Pedro Castillo

Pedro Castillo cumple un año en la presidencia en medio de la supervivencia política

Un año después de su ascenso al cargo más alto de Perú, el presidente socialista Pedro Castillo está en medio de una crisis política. Juramentado en julio pasado, el maestro campesino y líder sindical de una zona rural de Perú, enfrenta hoy crecientes acusaciones de corrupción, un sombrío índice de aprobación y una agenda legislativa nacida muerta frustrada por un congreso dominado por la oposición.

Un año después de su mandato de cinco años, Castillo sobrevivió a dos intentos de juicio político, un cambio de ministros del gabinete que indujo a un latigazo cervical y la profundización de las luchas económicas y políticas.

El verano pasado, Castillo, un político incipiente e hijo de agricultores analfabetos, irrumpió en Lima desde su Cajamarca natal, en los Andes del norte de Perú. Un testaferro improbable para su partido marxista Perú Libre, prometió reescribir la constitución de Perú, redistribuir la riqueza mineral y resucitar a una nación que se tambalea por la pandemia de Covid-19.

Respaldado por una camarilla de partidarios campesinos, el mensaje de Castillo, confundió a la burguesía izquierdista de Perú y sacudió a las élites empresariales y políticas. Rara vez visto sin su característico sombrero de paja, Castillo encendió a los peruanos campesinos e indígenas con un mandato simple: «No más pobres en un país rico».

Su profundamente impopular rival de extrema derecha, Keiko Fujimori, hija del hombre fuerte peruano Alberto Fujimori, advirtió a los votantes que las políticas económicas de Castillo conducirían al país a una crisis similar a la de Venezuela.

Pero para muchos entre el exasperado electorado de Perú, que habría soportado cuatro presidentes y dos congresos en cinco años, ambos candidatos representaban extremos peligrosos. Castillo ganó por solo 44 mil votos en una segunda vuelta electoral en junio pasado.

Primer año de Pedro Castillo.
Los partidarios de Castillo, culpan a las élites del país por inventar acusaciones de corrupción y polarizar a la nación. No le han dado una oportunidad desde el principio».

Pasado el primer Pedro Castillo está sumido en acusaciones de corrupción y estancamiento en el congreso

«Cuando asumió el cargo, no es en absoluto que disfrutara del mandato de una mayoría», indicó Cynthia McClintock, profesora de ciencias políticas en la Universidad George Washington. «Se enfrentó a un congreso en el que las fuerzas de la derecha se oponían mucho a él, y mucha gente votó por él muy preocupada».

Días después de asumir el cargo, Castillo fue criticado por nombrar a varios nominados inexpertos y de línea dura a su gabinete. Algunos con presuntos vínculos criminales. Su lealtad al jefe del partido marxista Perú Libre, Vladimir Cerrón. Planteó el espectro de que abrazaría a los autócratas regionales y promulgaría una agenda radical que asustaría a la inversión extranjera.

En medio de múltiples reorganizaciones del gabinete. Sus promesas de campaña, incluida la enmienda de la constitución de la era de la dictadura de Perú de 1993. Fueron rechazadas por el Congreso. En marzo, sobrevivió a un segundo intento de juicio político, impulsado por partidos de derecha que citaron «incapacidad moral» y acusaciones de corrupción.

En mayo, el fiscal general de Perú reveló que el presidente, sería incluido en una investigación de corrupción. Sobre su presunto papel como cabecilla de una «red criminal» dentro de su ministerio de transporte, que supuestamente recibió sobornos por contratos de obras públicas.

Castillo, quien testificó ante los fiscales en junio, negó haber actuado mal. Es el primer presidente en la historia del Perú en ser investigado por fiscales nacionales mientras está en el cargo. El presidente también está en el centro de otras investigaciones penales recientes. Incluso por presuntamente presionar a los líderes militares para que promuevan a oficiales favorables a su gobierno.

Torciendo el cuchillo, los fiscales anunciaron la semana pasada planes para investigar al presidente. Por presunta obstrucción de la justicia por el despido de su ministro del interior, Mariano González. Este, habría sancionado a un grupo de trabajo especial para localizar y arrestar a los aliados fugitivos del presidente.

El ex ministro de transporte Juan Silva y el sobrino del presidente, Fray Vásquez, ambos enfrentan cargos penales, se encuentran actualmente evadidos. El ministerio público de Perú también abrió una investigación preliminar sobre la cuñada del maestro presidente, Yenifer Paredes. Por presuntamente usar vínculos con el presidente para ganar un contrato de saneamiento en Cajamarca.

Fuente
ElPeriodicoVozdeAmericaElObservador

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