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Los peligros de la pubertad temprana de las niñas

Los riesgos no son sólo de salud o físicos, ahora transgreden los culturales, sociales y mentales

La razón biológica por la cual las niñas llegan a la pubertad sexual o no aún no está del todo determinada, pero suele oscilar entre los 10 y los 14 años, no obstante, distintos factores pueden adelantar o retrasar su aparición y tiene implicaciones importantes para la salud, pues una menarquia temprana se asocia con diversos efectos negativos, tales como un aumento de la incidencia de trastornos cardiovasculares y de la mortalidad debida al cáncer, especialmente de mama, síntomas de ansiedad, depresión, relaciones sexuales prematuras y comportamiento violento.

La menarquia tardía se asocia con mayor riesgo de desarrollar osteoporosis y fracturas óseas, la menarquia es la culminación de una serie de procesos fisiológicos y anatómicos en la pubertad. Se produce después de la reactivación del eje hipotálamo-hipofisario-gonadal y la secreción de la hormona liberadora de gonadotrofina o GnRH, que también opera temporalmente durante la vida fetal y los primeros 6 meses de vida, período que se ha denominado «mini pubertad», esta primera activación de la GnRH juega un papel importante en la feminización o masculinización del cerebro.

En la actualidad las niñas están llegando a la pubertad a edades cada vez más tempranas, pero la respuesta de la sociedad está teniendo un efecto duradero en su salud, pero más allá de la razones de salud, hay otros sociales y culturales, pues todas recordaran, los comentarios no deseados y las miradas perdurables pero estas pueden parecer menores en comparación con otros tipos de violencia sexual, aun así, los estudios han demostrado que pueden ser particularmente angustiantes para una niña, poniéndolos en riesgo de problemas psicológicos que pueden repercutir a lo largo de su vida.

Movimientos cómo #MeToo, han enfatizado la frecuencia del acoso sexual en el lugar de trabajo, pero el acoso sexual de menores sigue siendo un tema menos común de discusión, aunque es uno que puede tener una urgencia creciente, ya que la pubertad parece estar llegando más temprano para un número cada vez mayor de niñas en todo el mundo, pues si bien la edad promedio de inicio de la pubertad, definida por el desarrollo de los senos, para las niñas era de casi 12 años en la década de 1970, se redujo a nueve años en 2011.

Un estudio encontró que el 18% de las chicas blancas, el 43% de las chicas negras no hispanas y el 31% de las chicas hispanas llegan a la pubertad cuando cumplen nueve años. Los investigadores aún están analizando las razones, pero esto coloca a los niños de seis u ocho años en mayor riesgo de acoso sexual.

Pubertad Temprana.
Poco se ha investigado, pero sólo en Norteamérica 248 mil niños de hasta 12 años se casaron entre 2000 y 2010.

La aparición temprana de la pubertad acarrea efectos muy dañinos en las niñas

Las niñas que llegan a la pubertad antes son acosadas sexualmente más que sus pares, independientemente de si están participando en conductas sexuales antes, una de las razones por las que los investigadores pensaron que podrían haber sido el objetivo y la atención proviene tanto de sus compañeros como de los adultos. Tanto los niños como las niñas que se desarrollan temprano tienen más probabilidades de ser acosados ​​sexualmente por sus compañeros de clase.

Carrie Juergens, una residente de Oregón de 26 años, todavía recuerda cuando visitó un parque acuático con su familia cuando tenía 11 años. Un hombre adulto la siguió a uno de los jacuzzis cercanos y colocó sus brazos en el espacio detrás de ella, él le preguntó a qué escuela iba y qué edad tenía. «Corrí a una parte diferente del parque acuático, y él me siguió e intentó hacerme cosquillas», dice. «No sabía cómo responder porque la sociedad entrena a las chicas para que sean amables», en ese entonces pensaba, «si esto es lo que significa ser mujer, no quiero ser parte de eso».

Aunque la pubertad presenta desafíos para todos los adolescentes, las niñas que maduran antes que sus pares son particularmente vulnerables. Un estudio reciente, que rastreó a más de 7 mil mujeres en un período de 14 años, descubrió que la menarquia temprana se asociaba con tasas elevadas de depresión, abuso de sustancias, trastornos alimentarios y comportamientos antisociales en la edad adulta.

«Los efectos de la pubertad temprana sobre la salud psicológica se han replicado en muchos países diferentes en todo el mundo», dice Jane Mendle, coautora del estudio y profesora de psicología en la Universidad de Cornell, una razón puede ser que las niñas de madurez temprana experimentan un aumento en la atención no deseada y comentarios sobre sus cuerpos de niños mayores y adultos. «Lo importante de la pubertad es que es visible para los demás», señala Mendle.

Pero una niña con senos no es menos infantil, o es más capaz de manejar esa situación, que alguien que aún no se ha desarrollado y emocionalmente, no estan preparadas para comprender la naturaleza de la atención de los hombres, pues la sexualización de las niñas es especialmente problemática en las culturas donde la pubertad etiqueta automáticamente a una niña como lista para el matrimonio.

Hoy, Unicef ​​estima que, en todo el mundo, una de cada tres mujeres, unas 250 millones, se casaron antes de los 15 años y esto no se limita a los países en desarrollo, pues en la mayoría de los estados de EE.UU. se permiten que los menores se casen en circunstancias particulares, por ejemplo, incluso a los 13 años de edad o menos, esto lo refiere Unchained at a Glance, una organización sin fines de lucro dedicada a ayudar a mujeres y niñas a escapar de matrimonios forzados, ha estimado que 248 mil niños de hasta 12 años se casaron en los EE.UU. entre 2000 y 2010.

Las consecuencias del matrimonio precoz son de larga duración, y a menudo afectan la capacidad de una niña para obtener una real educación y puede tener graves repercusiones en la salud. En muchas áreas rurales de Bangladesh, las niñas se casan justo después de que experimentan su primer flujo menstrual, cuando estas niñas quedan embarazadas, tienen una posibilidad de 1 en 110 de morir durante el parto, cinco veces más que las madres de entre 20 y 24 años, haciendo que esas muertes sean «inaceptablemente comunes».

Estudios han demostrado que experimentar el acoso sexual en la pubertad temprana contribuye a las conciencias objetivas del cuerpo o OBC, un término que los psicólogos usan para describir la tendencia a ver el cuerpo de uno como un objeto para ser observado y evaluado, un creciente cuerpo de investigación apoya cuán perjudicial puede ser la objetivación sexual temprana, por lo que no es de extrañar que las niñas de entre 11 y 13 años de edad presenten niveles más altos de auto objetivación, vergüenza corporal y depresión que los niños y es más probable que se sientan avergonzados, ansiosos y tengan pensamientos suicidas.

Las niñas que se desarrollan temprano también se enfrentan a una serie de otros problemas como la alimentación desordenada, la delincuencia y el rendimiento académico inferior que sus compañeros, pues entrar en un mundo de adultas y de evaluación sexual hace que las niñas se sientan evaluadas, juzgadas y visibles de nuevas maneras, dice Celia Roberts, socióloga y profesora de estudios de género y ciencia en la Universidad de Lancaster.

«Este es un gran cambio desde que eres una niña, en el que tiendes a asumir, a menos que hayas sido maltratado, que eres valioso e importante por derecho propio como ser humano», explica y el acoso sexual «te hace sentir que eres un objeto para el uso o la dominación de los demás en lugar de tu propia persona», incluso en las supuestas «zonas seguras», como las escuelas, las niñas son a menudo objeto de acoso y rumores sexuales.

Mendle dice que otros niños pueden ser curiosos o incómodos cuando ven cambios en los cuerpos de las niñas, pero también pueden ser maliciosos, esto puede ser particularmente difícil de atravesar durante la pubertad temprana, cuando los niños todavía están descubriendo cómo quieren expresar su identidad. Y para las chicas que nunca eligen adoptar una personalidad femenina, estas suposiciones sobre sus rasgos «femeninos» pueden ser especialmente dañinas.

Necesitamos aumentar el comportamiento socialmente respetuoso y la comprensión de que ni la apariencia sexual ni las actividades sexuales significan que las niñas o las mujeres son positivas o están abiertas a cualquier tipo de avance sexual, pues solo creando un entorno de tolerancia cero podremos oponernos a la omnipresencia del acoso sexual, incluso cuando afecte a los niños.

Fuente
Gipuzkoa

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