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Venezolanos piden a España devolver el favor

Migrantes piden asilo, como miles de españoles lo hicieron en su momento

Hace no tantos años, cientos de españoles, sobre todo desde Galicia y las Canarias, huían de la represión y la pobreza durante la dictadura de Francisco Franco y se encontraron construyendo nuevas vidas en Venezuela, albergados por sus primos al oeste del Atlántico, así ahora, muchos venezolanos les piden que les devuelvan el favor, mientras buscan refugio de la crisis económica, social y política que se vive en el país sudamericano.

Una lengua y un patrimonio cultural compartidos atraen a los venezolanos a escapar de las dificultades del gobierno que regenta el presidente Nicolás Maduro, pero muchos recién llegados dicen que las autoridades de España no los reconocen como auténticos refugiados, lo que los obliga a acceder al limbo legal y a los empleos de la economía informal.

Los venezolanos han encabezado la lista de solicitudes de asilo en España durante tres años, pero solo una pequeña fracción recibe el estatus de refugiado: solo 15 de 12 mil 875 durante el año pasado, la ONU dice que 208 mil 333 venezolanos vivían en España en abril de este año, pero las cifras de agosto del ministerio de trabajo de España muestran que menos de 40 mil están registrados oficialmente para trabajar.

Muchos migrantes venezolanos, desaparecen en el entramado de la economía informal, la mayoría llegan a los aeropuertos españoles como turistas y en realidad muchos lo han vendido todo para llegar hasta allí, “No estoy aquí para mendigar”, afirma Luis Manresa, un venezolano secretario general del partido opositor Acción Democrática, «Venezuela recibió a españoles sin preguntas, sin importar si tenían dinero o papeles, lo menos que esperamos es que se reciba de la misma manera», testifica el auto exiliado.

Manresa, se fue a Madrid en 2011 porque, según, había recibido amenazas del gobierno y estaba a punto de ser detenido por cargos falsos, pero expone que: «los venezolanos no vienen a mendigar, sino que vienen a trabajar», el voluntariado de la red de apoyo del Sr. Manresa dicen que entre 200 y 300 familias llegan a España todas las semanas, algunas de las cuales terminan detenidas en el aeropuerto porque no tienen papeles, o no pueden convencer a la policía de que solo planean visitar el país.

Venezolanos en España.
Los venezolanos pueden dejar en evidencia que son un país que, tras ser tradicionalmente receptor de la migración mundial, le ha tocado salir a la búsqueda de nuevas oportunidades.

España no considera a los venezolanos como refugiados

William Cárdenas, un abogado y ex diplomático venezolano ahora en Madrid, dice que el gobierno de España podría usar una ley existente diseñada para casos de una afluencia masiva de personas desplazadas de un país extranjero, pero España dice que los venezolanos no pueden ser considerados «desplazados» de la misma manera que los refugiados que huyen de una zona de guerra.

Luis Manresa, explica que los venezolanos se pueden acoger al estatuto de protección temporal de España, que estará disponible en 2019, «Se trata de un mero trámite administrativo que cuenta con el apoyo de los análisis realizados por organizaciones internacionales como la unión europea, ACNUR o Human Right Wacht, a lo que se han sumado las recientes declaraciones del defensor del Pueblo».

El gobierno de Venezuela afirma que el éxodo de ciudadanos es el resultado de una campaña de propaganda dirigida a derribar el régimen socialista, «algunos de los venezolanos que salieron a limpiar baños en el extranjero se han convertido en esclavos económicos porque les dijeron que era necesario salir del país», comentó el presidente Maduro en agosto, durante una alocución en el canal de televisión oficial.

La ironía de España y el cambio de suerte de Venezuela no se pierde en Cándido Soengas, quien escapó de la pobreza y la dictadura en la España de los años cincuenta al cruzar el Atlántico y ahora, se ha visto obligado a regresar a España, a medida que las condiciones de vida se desenmarañaban en la capital venezolana, «nunca esperé volver», expone Soengas, de 87 años, en el jardín de su casa de retiro en Madrid, recordando la vida que él y su difunta esposa se hicieron en Caracas.

«Estaba feliz en Venezuela. Siempre había gente que me iba a echar una mano y cuando crié a mis hijos, no queríamos nada», «fueron buenos tiempos», Soengas tomó un barco a Venezuela en 1956 porque estaba harto de la pobreza y la falta de perspectivas de empleo en Galicia, en el noroeste de España, allí se casó con una inmigrante gallega y tuvo una serie de pequeños negocios en Caracas.

Como viudo retirado, la salud de Soengas comenzó a deteriorarse y ya no pudo obtener la medicina que necesitaba para controlar su epilepsia, «Caracas se volvió como Galicia bajo Franco cuando yo era niño, cuando había racionamiento, estaría haciendo cola afuera de una tienda de alimentos, y luego la puerta se cerró porque no quedaba nada», un año después de su regreso, se reunió en Madrid con su nieto, Jesús Soengas, quien dice que temía por su vida después de participar en protestas estudiantiles contra el gobierno de Maduro.

«Cuando vi cómo mis amigos, las personas que estudiaron conmigo, fueron asesinados por el gobierno, decidí que podría ser el siguiente», afirmó, “tuve la suerte de poseer un pasaporte español”, Jesús está combinando estudios de derecho en una universidad de Madrid con turnos como mensajero, «a veces, casi no duermo por los estudios y el trabajo, pero tengo la suerte de tener la posibilidad de trabajar legalmente».

El salir de Venezuela fue emocionalmente muy difícil, su esperanza es que la experiencia del exilio algún día le permita regresar para ayudar a reconstruirlo, «Si quiero construir un país mejor, tengo que prepararme, estudiar, ver cosas diferentes y ver cómo funciona la democracia en el mundo real».

Fuente
PD

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