
Ortega, acaba la farsa electoral, con un triunfo obligado y sin sorpresas
En silencio total y a falta de datos oficiales, la jornada electoral en Nicaragua terminó sin pena ni gloria. La farsa electoral, como se le señaló acabó pasadas las cinco de la tarde. Mientras el ausentismo marcado, primó en los centros de votación.
Todo parece indicar, hasta el momento, que la farsa continua y una elección sin contrincantes, se llevará acabo. Si no se producen sorpresas, los resultados a boca de urna apuntan a que Ortega y Murillo, repetirán. Lo que ya se esperaba.
La farsa candidatura, que conforman el presidente Daniel Ortega y su esposa y vicepresidenta, Rosario Murillo, retendrá el poder por otros 5 años. Todo, debido a su campaña.
Pero no se trata esta vez de una campaña electoral con promesas de toda la vida. Esta farsa, comenzó este año, con una marea de arrestos de opositores, incluidos precandidatos presidenciales, a lo largo de los últimos meses.

Ortega corteja el aislamiento por el voto unilateral y la farsa electoral y antidemocrática
El congreso, parte de la misma farsa, también apunta a ser renovado. Analista y opositores volvieron a calificar los comicios, luego de cerradas las urnas, como una «farsa» electoral.
Mientras, el ejército de Nicaragua, es visto como leal al presidente Ortega junto con la policía. Y durante la elección de este domingo, desplegó a 15 mil soldados en todo el país. En teoría, para proporcionar «seguridad» a la votación.
Desde que las fuerzas de seguridad sofocaron las protestas de 2018, las grandes manifestaciones antigubernamentales terminaron. Mientras muchas figuras de la oposición huyeron al exilio.
Algunos votantes pueden hacer caso a los llamados de la oposición a boicotear las elecciones. Y las organizaciones de la sociedad civil y grupos estudiantiles convocaron a una «huelga electoral», para este fin de semana.
Los principales candidatos presidenciales de la oposición: Cristiana Chamorro, Arturo Cruz, Félix Maradiaga, Juan Sebastián Chamorro, Miguel Mora, Medardo Mairena y Noel Vidaurre, se encuentran en prisión.
Barridos de la contienda al ser detenidos, restringidos, inscritos y obligados a exiliarse a mediados de 2021. Todos bajo una falange de leyes «antiterroristas» y de «defensa de la soberanía nacional».
A un importante grupo de oposición, ciudadanos por la libertad, se le canceló su estatus legal. Pero sólo a unos pocos candidatos se les permitió presentarse.
Muchos están siendo despedidos por comentaristas de la oposición y medios de comunicación como «colaboracionistas» en una «farsa electoral».