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México recuerda a los migrantes en el día de los muertos

Este fin de semana, comenzó la festividad religiosa más importante del calendario azteca

El olor a cempasúchil, caléndulas, impregna el aire alrededor, irradiando desde altares colocados alrededor de las calles, un escalofrío apunta el aire: uno que parece llegar todos los años a fines de octubre y se eleva milagrosamente justo después del día de los muertos; “Ya vienen los muertos: vienen los muertos”, se convierte en la respuesta común a los comentarios sobre el frío, de la misma manera casual en que en casa podemos mencionar el clima.

La celebración, casi universal de México, día de los muertos o día de os Santos Difuntos, no se parece en nada a Halloween, este no es un tiempo de calabazas y fantasmas que persiguen la tierra; más bien, es un período en el que se dice que los espíritus de los seres queridos nos vuelven a visitar, esta fiesta pagana se conmemora durante dos días: el 1 de noviembre es cuando se dice que las almas de los niños regresan y son seguidos al día siguiente, oficialmente el día de los muertos, por todas las demás almas, las vigilias para ambos comienzan la noche anterior.

En un giro a los esqueletos tradicionales bailando y los altares adornados con caléndulas que se dirigían a las principales vías de la capital, el desfile también hacía referencia a los mexicanos que emigraron, así como a los extranjeros que se establecieron en la capital.

«El desfile de este año… está dedicado a los migrantes, quienes en su tránsito a otros países perdieron la vida y quienes al pasar por nuestro país contribuyeron a una verdadera ciudad de refugio'», escribió el gobierno de la ciudad de México en twitter.

En un segmento, los paneles metálicos grises que representan el lado de México del muro fronterizo de EE. UU. Tenían una frase: «También hay sueños en este lado», otras presentaciones homenajearon a exiliados españoles, argentinos y judíos, comentó el ministerio de cultura de la ciudad de México.

Caravana de Muertos.
La caravana que se realiza por tercer año consecutivo en la avenida Reforma de la capital de la federación, marca el inicio de las festividades y conmemoraciones de la fiesta de los muertos y este año le recuerda al mundo, a los difuntos que perdieron a vida en la búsqueda de una vida mejor.

Una tradición sincrética que une a aborígenes con cristianos en una gran conmemoración

Hacia fines de octubre, no se puede caminar por las calles de toda la federación, sin ver altares ceremoniales: decorados con arcos de flores y cubiertos con pan, velas, mezcal y quemadores de incienso, aparecen esqueletos en la ciudad, bebiendo té en las cafeterías locales o mirando quedos las calles desde un balcón de algún segundo piso, los tapetes de arena tradicionales, decoraciones de arena que representan calaveras y esqueletos bailando, se forman en la plaza central o plaza de la Danza, y algunas veces a lo largo de la calle principal de Oaxaca.

Y el pan de muerto, un pan dulce que se hace como ofrenda al difunto, está a la venta en todos los cafés, durante la semana fina de octubre y la primera de noviembre, o que para muchas personas es su época favorita del año, el evento previo al 1 y 2 de noviembre, cuando los mexicanos observan el día de los muertos en las plazas, casas y cementerios de la ciudad, coincidió por casualidad con el viaje de la caravana de unos 7 mil migrantes que viajan a través de México, muchos huyendo de la violencia y la pobreza en Honduras y Guatemala.

Algunos de ellos planean buscar asilo en México, pero la gran mayoría, pretenden llegar a los Estados Unidos, hacho que ha mantenido a un enfureciendo a Donald Trump fuera de sus casillas, y quien ha amenazado con cerrar la frontera, militarizarla y cortar la ayuda a las naciones centroamericanas.

La caravana llegó al estado sureño de Oaxaca el sábado y puede llegar a la CDMX, tan pronto como el próximo viernes, funcionarios de la ciudad pondrán a disposición cuatro refugios para albergar al grupo, según los medios locales, su llegada puede generar tensión, dijo Johan Rivera, de 36 años, un espectador del desfile, «Es delicado… Hay muchas cosas para pensar y analizar», añadió.

En el concurrido mercado 20 de noviembre en Oaxaca, se encuentran los artículos necesarios para hacer un altar: flores, velas, incienso, calaveras de azúcar, pan y banderas mexicanas de papel y siguiendo el olor acre de cempasúchil como un ancestro que encuentra su camino a casa, se dice que las flores guían a los muertos con su brillante color anaranjado y fuerte aroma.

El sonido de os músicos callejeros se desplaza por el laberinto de los puestos del mercado, cantando «La Llorona», una canción sobre una mujer que llora por sus hijos, suena como si estuviera llorando, en ese mercado, como en todos a lo largo y ancho del país, están llenos de golosinas del para el día de los muertos: esqueletos hechos de papel maché y otros más pequeños hechos de barro, tocando guitarras o vestidos como mariachis.

El desfile, que incluyó a bailarines que retrataban a las mariposas monarca, famosas por sus largas rutas migratorias, terminó en un enorme altar decorado con figuras de esqueletos que los funcionarios locales dedicaron a los inmigrantes que han muerto, «México siempre ha sido, tradicionalmente, un país de cruces», expone Mariana Villalobos, de 33 años, en el desfile, «tiene una larga tradición en acomodar tanto a los migrantes como a los refugiados y la situación política actual… muestra que esto es algo muy vivo».

Fuente
CNN

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