Política

Gina Haspel primera directora de la CIA

La misma mujer que habría sido acusada de permitir, supervisar y defender las torturas de los prisioneros norteamericanos será la jefe de la agencia de inteligencia

Con 54 a favor y 45 en su contra el senado norteamericano, que ya había aceptado la postulación de Gina Haspel, la ha confirmado el día de ayer como la mujer fuerte en la Agencia Nacional de Inteligencia (CÍA), Luego de ser recusada en reiteradas veces su postulación debido a sus lazos con el programa de torturas que se le practicaron a prisioneros entre 2001 y 2009, durante la Administración de George W. Bush.

Como no era de esperar, varios senadores republicanos se han puesto de lado de los demócratas, tal es el caso de Rand Paul de Kentucky y Jeff Flake de Arizona al votar en contra la exespía, esta postura también fue secundada por el categórico senador republicano John McCain de Arizona, que comparte de alguna manera el recuerdo de los torturados, puesto que fue preso en Vietnam, aunque no estuvo en la cámara por estar delicado de salud.


Lo que sí resulto paradójico fue el apoyo a la funcionaria de algunos senadores demócratas que han votado por el nombramiento de Haspel, tal es el caso de Mark Warner de Virginia, quien ha estado en contra de Trump y que es el vicepresidente del Comité de Inteligencia en el caso de la injerencia Rusa y Joe Donnelly de Indiana, Joe Manchin de Virginia Occidental y Heidi Heitkamp por Dakota del Norte, que han decidido que una mujer le haría falta a la CÍA, a pesar de sus antiguas tácticas.

Gina Haspel.
La nueva directora, que tiene 61 años, trabajó durante 33 años como agente encubierto.

Haspel trabajó durante 33 años como espía en la CÍA

La primera mujer que dirige la CÍA, es una exespía de 61 años, que en los últimos 33 años ha sido agente encubierta, sólo en las últimas semanas ha revelado algunos de los destinos y tareas que realizó en esa época, lo que le ha logrado el beneplácito de los senadores que han terminado apoyándole, sin duda una movida que también ha resultado inesperada.


Una continua y rigurosa audiencia, ha tenido que enfrentar la exagente por el comité de Inteligencia del Senado, y ha tenido que demostrar que no tendrá ninguna aprensión para enfrentarse al presidente, si este tratara de salirse de la legalidad o solicitase la reanudación del programa de torturas, pues si bien recordamos, Trump ofreció durante la campaña electoral de 2016, volver a adoptarlo.

Durante sus comparecencias de 2005, Haspel ordenó, destruir las 92 cintas de vídeo que fueron usadas para incriminar a los torturadores y como prueba de que estas habían sucedido. En ese entonces la orden la giró la misma exagente, sin haber consultado con la Casa Blanca y argumentando que existían transcripciones de estas y que las cintas no eran material de importancia.


A pesar de ser una mujer con determinación reversible, Gina ha tenido que prometer frente a los senadores, que mantendría «su código moral» frente a cualquier presidente, y que si este fuera Donald Trump, no acataría sus órdenes y simplemente no reanudaría el programa de interrogatorios, que instituyó George W. Bush.

Aunque tendríamos que esperar que tal ocasión no suceda, ya que la exagente es ya la directora de la central de inteligencia, que más conflictos ha causado alrededor del mundo, ya nada podremos saber, si ocurren, no ocurren, han ocurrido o ocurrirán.

Fuente
AFP

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