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¿Qué está sucediendo en el corazón de los EE.UU.?

Separatismo y un creciente malestar con el gobierno federal amenaza con el inicio de una guerra civil latente.

Los recientes hechos acaecidos en la frontera sur de los Estados Unidos, ha fomentado una progresiva disconformidad con el gobierno federal, que desde hace menos de un periodo presidencial ha estado plagado de movimientos separatistas en estados que están cansados de políticas sectarias dirigidas desde Washington y que desde la desatención que recibió Luisiana en la crisis del huracán Katrina y más recientemente lo sucedido en Puerto Rico y el ciclón María, encendieron la mecha de un proceso lento y silencioso que pronto puede desatar un conflicto interno, no visto desde la guerra de secesión.

Pero no es sólo en conflicto social, sino que existe latentemente otro más arraigado desde hace más tiempo y es el que analiza el sociólogo, Jorge Riopedre, quien sospecha que en poco tiempo se iniciará un proceso resultante del desencuentro étnico entre algunas minorías resentidas y la desdeñosa mayoría relativa que hoy es el mainstream o corriente central de la sociedad norteamericana.

El polemólogo, afirma que a mediados de siglo XXI en la nación, “los blancos” ya no serán la mayoría absoluta y para ese entonces, nadie ocupará ese espacio, los blancos sólo formarían la minoría más numerosa, pero situados algo lejos del 50% de la sociedad, en la que los hispanos alcanzarán ya la cifra de 100 millones de personas y que junto a los afroamericanos y asiáticos tendrán algo más de la mitad del país.

El obsceno espectáculo del KKK y los supremacistas antisemitas y antiinmigrantes, que agrediendo a los manifestantes opuestos se suscitó en Charlottesville, parece el ensayo general para otra guerra civil, entre blancos y el resto de la nación y que poco dista de la inconformidad que las políticas sociales dictan desde el gobierno.

Guerra Civil.
El ya anterior y feroz debate sobre la eliminación de monumentos y símbolos confederados en EE.UU. personifica la división política y social actual y las interpretaciones opuestas de la historia estadounidense.

El Armagedón norteamericano

Pero ese es solo uno de las mechas que se han encendido, pues después del triunfo del Brexit en la Unión Europea, una epidemia independentista ha invadido el viejo continente y se está expandiendo por el resto del mundo y se está enraizando en las conciencias de Texas, California, Alaska, Nuevo Hampshire, Puerto Rico y Hawái, que de plano están planeando separarse de Norteamérica.

En el caso de la nación norteamericana, es más sencillo, pues es una unión federal y cada estado determina su proceder, aunque depende, por ahora, de un gobierno central, el movimiento nacionalista de Texas, una ONG que apoya la iniciativa de un estado independiente, está presionando al gobernador de Texas, Greg Abbott, para que apoye un referéndum de autodeterminación.

Este es el caso del estado de California, donde la campaña “Yes California Independence” ha sido un «brillante ejemplo» de cómo usar el derecho a la autodeterminación entre 300 y 400 personas nuevas han firmado su apoyo a la campaña en pro de una consulta popular en 2020 para separarse de EE.UU. legal y pacíficamente.

En Nuevo Hampshire, la iniciativa “NHexit” y en Puerto Rico, Alaska y Hawái, las iniciativas han tomado fuerza y algunas de las personas que apoyan la separación prevén que antes del 2025, habrá una diáspora de estados de la unión, incluso hay quienes determinan que muchos de ellos formarán coaliciones y nuevas confederaciones entre ellos.

Es una sensación generalizada entre los estadounidenses que en su país ya han sido sembradas las semillas de una nueva guerra civil e incluso, hay quien se atreva a argumentar que esta nueva guerra, de hecho, ya está «en marcha», lo manifiestan los recientes sucesos con dos funcionarias de la administración de Trump.

En días pasados, Kirstjen Nielsen, secretaria del departamento de seguridad nacional, fue afrontada por una multitud que interrumpió en un restaurante la impropió con frases como «¡Qué vergüenza!» y terminaron sacándola del lugar para luego llegar hasta su casa, colocándole audios de niños inmigrantes que lloraban mientras los separaban de sus padres.

Un caso parecido al que le sucedió a la portavoz de la Casa Blanca, Sarah Huckabee Sanders, que fue expulsada de un restaurante por la dueña, que se negó a servirle porque «trabaja para Trump», el malestar de la sociedad estadounidense ha sido provocada por las políticas migratorias de «Tolerancia Cero» de la administración Trump y su decisión de separar a los niños de sus padres en la frontera entre Estados Unidos y México.

La discordia social se está acrecentando entre los estadounidenses, de una manera que parece estar exacerbando el problema, muchos canales de televisión con el propósito de aumentar sus índices de audiencia, invitan a expertos que postulan opiniones más polarizadas, para así generar controversia y discordia, los promueven indignación ensordecedora en búsqueda de “rating”, pero en una época en la que los estadounidenses no pueden estar en desacuerdo sin odiarse entre sí.

La discordia, el separatismo, la disconformidad, la desobediencia civil y la segregación han agrietado la nación más solida de la tierra y tal como paso tras la cortina de hierro, parece estar generándose una Perestroika y Glásnost norteamericano, que está incubando lentamente con cada encontronazo y cada pequeño golpe, una suerte de Armagedón que lleve a una guerra civil moderna.

Fuente
14yMedio

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