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Envases plásticos biodegradables hechos de plantas

El polímero producido a base de almidón se obtiene de patatas o de la glucosa del maíz, resistentes a la rotura, inodoras y sin sabor

Hace más de 10 años, que el azúcar y el alcohol han dejado de ser los únicos productos de importancia comercial que se extraen de la caña y toda la tecnología en la actualidad se ha decantado en la consecución de materiales que no tengan impacto en la naturaleza, por ello se agrega a éstos la producción de polímeros biodegradable a base de glucosa, desde diciembre de 2000, hay compañías privadas, dedicadas a la fabricación de bio polímeros, partiendo de la sacarosa presente en el azúcar, aunque hasta ahora, sólo esa sería la alternativa, se ha descubierto la manera de hacerlo con la celulosa proveniente del maíz y el almidón de las patatas.

Al observarlo con detenimiento, los envases producidos de esta manera, parecen ser cualquiera plástico comúnmente utilizado por la industria de alimentos y superficies comerciales, pero cualquier parecido con los materiales directos producidos a partir de derivados del petróleo y que se han convertido en un problema ambiental, es sólo una simple coincidencia.

Desarrollado exclusivamente a partir de la patata, el bioplástico de la UA, usado para el embalaje de alimentos, pretende acabar con la dictadura del plástico sintético, porque además de ser biodegradable, los ingredientes del nuevo bioplástico promueven una mejor conservación de los alimentos en comparación con los plásticos tradicionales.

Se producen a través de bio generadores a los que se suministra la base de almidón o uno de los hidratos de carbono presentes en las patatas y cuyas propiedades permiten obtener películas transparentes, resistentes a la rotura, inodoras y sin sabor, son también barreras eficaces entre el alimento y el exterior.

Polimeros biodegradables.
Este tipo de plásticos, obtenidos a través de polímeros denominados PEF, no es perjudicial como el PET.

Tras la guerra del plástico, mucho se ha avanzado en el desarrollo de nuevas alternativas

La investigación en elementos bio degenerados para la producción de biopolímeros a partir de almidón o glucosa a diferencia del PET o polímeros tereftalato de etileno, se degrada en un 90% de su peso después de 31 días de incubación con un sistema orgánico, mientras que una simple bolsa de plástico puede tardar cientos de años para ser degradado, además, posee excelentes propiedades de barrera, en particular al oxígeno y al vapor de agua, de las películas de almidón también son una plusvalía en comparación con los materiales sintéticos.

Otro de los ejemplos de plantas a partir de las cuales se puede elaborar el plástico PEF o polímero furanoato de polietileno es el maíz, a través de un proceso de producción industrial es más ecológico que el petróleo, ya que su elaboración se consume mucha menos energía, aunque no es biodegradable, pero no tiene impacto en el medio ambiente.

El PEF, mantiene durante más tiempo sus propiedades en relación al plástico derivado del petróleo e, incluso, las mejora en algunos aspectos y permite aprovechar el enorme excedente alimenticio para aprovechar, ya que las industrias de procesamiento de alimentos, crean una indemne cantidad de desechos, que a través de la producción del PEF y otras aplicaciones, ya no serán un problema, sino la solución de otros varios.

Actualmente, la patata es la cuarta mayor cosecha del mundo y representa una cultura alimentaria en constante crecimiento. Sin embargo, su exceso de producción está provocando un colapso en el precio de la patata en prácticamente todos los países europeos. Por ejemplo, en Portugal, dicen los investigadores, «el precio medio de las patatas es tan alta como 5 centavos de dólar por kilogramo, lo cual está muy por debajo de su costo de producción.»

Por otra parte, la industria de procesamiento de la patata también genera en abundancia subproductos resultantes de la fabricación de productos alimenticios hechos a partir de patatas, como la cáscara 6 a 10% y otros residuos resultantes del corte y remoción de defectos 15%, esto aunado a que las patatas enteras que no se destinan al consumo humano también se pierden.

«Este flujo de subproductos representa un esfuerzo significativo en la gestión de residuos, lo que compromete la sostenibilidad de las industrias de procesamiento de patatas. La valorización de sus subproductos surge entonces como foco de investigación», cuyo equipo ha estado involucrado precisamente en el desarrollo de materiales a partir de los subproductos de la industria de la patata frita, teniendo como principal objetivo el embalaje de alimentos frescos.

«La utilización de los subproductos de la industria de la patata frita en el desarrollo de envases inteligentes será, en un futuro no muy lejano, una forma de promover la conservación de los alimentos y la extensión de su tiempo de vida, minimizando nuestra huella ecológica», asegura el investigador.

Este proyecto se enmarca en un conjunto de iniciativas de la UA que buscan encontrar soluciones para la Industria y Sociedad en general, teniendo como base el conocimiento en química de polisacáridos.

Las peculiaridades físicas y mecánicas del plástico biodegradable es similar a las de algunos polímeros sintéticos, que utilizan petróleo como materia prima, presentan la ventaja de que se descompone más rápidamente que los plásticos convencionales una vez descartados que demoran más de 200 años en degradarse, y los plásticos tradicionales más de cien años, las resinas plásticas biodegradables se descomponen en alrededor de 12 meses, dependiendo del medio en el cual se encuentran y si son descartadas en fosas sépticas, la pérdida de masa llega a un 90% en seis meses, mientras que en rellenos sanitarios la degradación llega al 50% en 280 días, que al descomponerse, se transforman en gas carbónico y agua, sin liberación de residuos tóxicos.

Fuente
RTVE

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