Crisis entre Rusia, OTAN y Ucrania con dibujitos

Mientras la OTAN se expande la crisis recrudece
La ampliación de la OTAN, la alianza militar europeo norteamericana, hacia el este de Europa desempeña un papel fundamental en la crisis entre Rusia y Ucrania.

Este es un incidente que creó una crisis mediática casi diaria sobre el “inminente ataque” de Rusia contra Ucrania. Una idea que nace, exclusivamente en Occidente.
Desde el mes de abril, se creó una crisis virtual, de la cual se derivó un movimiento armado en la frontera de Ucrania con Rusia. Que se intensificó en los últimos dos meses.

Vladimir Putin saca a relucir en repetidas ocasiones el tema de la OTAN en relación con Ucrania. Según este, la alianza atlántica debería revocar oficialmente su invitación de adhesión a Ucrania y Georgia, el avance hacia el este, cruza una de las líneas rojas rusas.
Rusia sigue considerando a Ucrania una parte importante de su esfera de influencia. Al igual que Bielorrusia o Ucrania. No solo tiene una importancia geopolítica para Rusia como estado tapón frente a Occidente, sino que también se la considera un importante aliado cultural e histórico.

La crisis existirá, mientras se le siga azuzando en los medios
La solicitud de ingreso a la alianza de Ucrania se remonta a 2008. Y es poco probable que la adhesión se produzca a corto plazo. Pero en un contexto más amplio de expansión del tratado hacia el este, es interpretado como una afrenta por parte de Vladimir Putin durante mucho tiempo.

En diciembre, en su conferencia de prensa anual de fin de año advirtió que cualquier movimiento de la OTAN hacia el este era “inaceptable”. Desde entonces repite su petición de prohibir las expansiones de la alianza, pero sin éxito.

La política de puertas abiertas declarada por la OTAN, incluida en su tratado fundacional, hace que, en general, la adhesión sea una opción. Sobre todo, para naciones soberanas, a pesar de las posibles consecuencias geopolíticas.
La organización, que comenzó en 1949 con 12 miembros fundadores, atrajo desde entonces a nuevos países, especialmente en las dos últimas décadas, de Europa del Este y los Balcanes.
A diario, funcionarios norteamericanos y hasta el propio Joe Biden, empujan una guerra que no existe y que no está sobre la mesa. Por lo menos, ni Ucrania, ni Rusia perciben la necesidad de una crisis y menos de un conflicto.