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China lidera la nueva carrera espacial

La hazaña realizada por los asiáticos los pone de primeros en la lista

El aterrizaje de la nave espacial China en el otro lado de la luna, anunciado por los medios de comunicación estatales de Beijing, tiene ramificaciones que van mucho más allá de la simple declaración de que este es un «primer paso» para la humanidad, pues el suceso, pone a China en el mapa de la exploración espacial internacional a la par con los poderes espaciales existentes de los Estados Unidos y Rusia, la Unión Europea en menor medida, pero también agrega una nueva dimensión.

Esta es la primera vez para China en que se intenta un aterrizaje en el otro lado de la luna, con los desafíos de comunicación particulares que esto conlleva, y para los taikonautas, ha sido un éxito, y la primera respuesta de la agencia espacial de los EE.UU., la NASA, fue generosa, como científicos para los científicos.

Lo que China había logrado fue «un primer paso para la humanidad y un logro impresionante», la respuesta entre políticos y militares en Washington, como en Moscú, sin embargo, es probable que refleje algún rescoldo de temor, pues ahora hay un recién llegado muy serio y debe ser considerado.

China llegó tarde al espacio y envió a su primer taikonauta a la órbita en 2003, 40 años después de que la Unión Soviética y los Estados Unidos se embarcaran en su carrera espacial, pero Pekín ha hecho algo que ninguna de las otras dos potencias espaciales ha hecho, eso puede deberse a que tenían otras prioridades para sus programas espaciales.

China se ha centrado en el vuelo tripulado, la supervivencia humana en el espacio y la fascinación por los planetas distantes, claro, primero Marte, después de que Neil Armstrong se convirtió en el primer ser humano en caminar sobre la luna, un triunfo de los Estados Unidos que brindó cierto consuelo a la conmoción de que un ruso, Yuri Gagarin, se convirtiera en el primer hombre en ir al espacio.

Pero, aunque en ese entonces, hubo la sensación de que la luna había sido “lograda», se esperan mayores retos, por su puesto, quedan varias interrogantes en cierne, ¿Cambiará ahora la luna y se convertirá en un territorio potencialmente disputado?

A nivel popular, el espacio no ha perdido su poder de fascinar y la proximidad de la luna y el misterio de su lado lejano garantizan que la última misión de China atraerá la atención mundial más allá de la fraternidad científica espacial, pues mejorará la posición internacional de China, y bien podría inspirar un interés en China y el espacio entre los jóvenes, como lo hizo una vez la carrera espacial entre Estados Unidos y Rusia.

Carrera China.
Ahora chinos, europeos, rusos y norteamericanos, están en la carrera espacial más grande de la historia y la que habrá de impulsar la ciencia al infinito y más allá.

Haber llegado primero no es el único mérito de China

La mezcla de admiración y ansiedad que acompañó los primeros éxitos espaciales soviéticos ayudó al gobierno del entonces primer ministro del Reino Unido, Harold Wilson, a alentar y financiar, la enseñanza rusa en las escuelas y universidades del país, y es una de las razones por las que cientos británicos, tuvo la oportunidad de estudiar ruso.

Hoy en día, el desafío, la emoción y, para algunos, la amenaza percibida proviene de una China en ascenso, y ahora no solo en el planeta Tierra, la pregunta abierta es hasta qué punto China será bienvenida o no al «club» existente en el espacio.

Estados Unidos suspendió su programa de transbordadores espaciales en 2011, pero ha seguido enviando astronautas al espacio utilizando cohetes rusos, y la estación espacial internacional ha permanecido en uso como una empresa compartida.

Las expulsiones diplomáticas, las acusaciones de interferencia electoral y las disputas terrestres más recientemente sobre Ucrania y Siria no han afectado la cooperación en la búsqueda de intereses científicos y de seguridad nacionales en el espacio y el espacio ha permanecido como zona libre de sanciones.

Ha tomado más de medio siglo para que la cooperación espacial entre Estados Unidos y Rusia alcance este punto de relativa ecuanimidad, pero la llegada de China como un jugador serio, ilustrado gráficamente por su último éxito, tiene el potencial de perturbar esto. ¿Verá Rusia, por ejemplo, a China, con sus recientes éxitos e innovaciones, como un futuro socio en el espacio o un rival mortal?

Los Estados Unidos, a través de su largo congreso xenófobo, ya parece haberse decidido, no solo trata a China cada vez más como un competidor económico y militar, sino que el presidente Donald Trump recientemente ordenó la creación de un nuevo comando espacial para los servicios armados norteamericanos, sugiriendo la dirección de su pensamiento aquí también.

Hasta ahora, las ambiciones precisas de China para su programa espacial siguen sin estar claras y definitivamente como un poder espacial es seguramente uno, pero el equipo que ahora ha enviado a la luna sugiere que las comunicaciones y los nuevos recursos naturales son prioridades, en particular, preparados para mirar y esperar, mientras que Pekín potencialmente se adelanta en estas áreas sensibles.

Fuente
TheGuardian

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