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Albergues para niños en Puerto Rico no se tienen en cuenta en la reconstrucción

Las autoridades no cuentan con recursos para las instituciones públicas de apoyo a los menores

En Puerto Rico, se estima que el 58% de los niños y niñas viven bajo los niveles de pobreza, condición de vida que luego del huracán podría empeorar si no se restablecen los servicios esenciales en los próximos meses o si no comienzan las clases en el sistema público, Marcos Santana Andújar ha pasado toda su vida en albergues, su primera experiencia fue de niño junto a su madre, quien es sobreviviente de violencia de género, ahora, de adulto, continúa en ellos pero como director de la Red de Albergues, Instituciones y Centros para Menores de Puerto Rico, RAICEM.

En estos los albergues ha notado dos cosas, la primera, que hay que magnificar las voces por los derechos de los niños, específicamente los que sufren situaciones de violencia y la segunda, es necesario que los niños y niñas tengan otra oportunidad de vida igual que la tuvo él.

Pero el huracán María, mostró una tercera: el estado, en situaciones de emergencias como desastres naturales, “no contempla dentro de sus prioridades los albergues de niños, luego del huracán María, nos dimos cuenta de las mayores vulnerabilidades que tenían nuestros niños y que lo que estábamos haciendo en la red era muy necesario, pero no estábamos visibles para la oficialidad”, reflexionó.

Al cierre del año pasado, el departamento de la familia reportó 16 mil referidos de maltrato, un aumento de 1 mil casos en relación con el año anterior, “nosotros lo adjudicamos a ese último trimestre, el trimestre del huracán, y no hubo buena comunicación, no había telecomunicaciones y la única forma de alertar era por teléfono, imagina la magnitud del problema de violencia… ¿cuántos referidos de maltrato se quedaron sin poder anunciar?”, cuestionó.

Los referidos de maltrato aumentaron y de igual forma comenzaron a llegar más niños a los albergues, de los 104 albergues, centros e instituciones que RAICEM afecta, tres fueron los más afectados por los estragos del huracán: “Casa de todos”, en Juncos, “Hogar Colegio La Milagrosa, en Arecibo”, y “Forjadores de Esperanza”, en Bayamón.

Se afectaron desde los techos, las paredes y ventanas, hasta las camas, las áreas de recreación y los juguetes, “cuando llegué al albergue de Bayamón, era una cosa impresionante… Nuevamente era ver los niños que no tenían nada en su vida, tratando de procesar que perdieron el único espacio seguro que habían tenido”, recordó Marcos.

Otro albergue que también recibió daños estructurales fue “Nuestra Señora Fátima”, en Bayamón, este albergaba a 17 niñas entre las edades de 11 a 17 años, los vientos afectaron las ventanas, puertas, cortinas de lona y el techo del estacionamiento, el camino también quedó abarrotado de árboles, lo que retrasó la entrada y salida por varios días.

“Tuvimos dificultad a la hora de abastecer los alimentos. Nosotros teníamos, pero no podíamos esperar a que se terminara. Pero cuando fuimos (…) nos decían ‘es una caja, es un galón de agua’ y éramos 30”, relató, por su parte, la directora de Nuestra Señora Fátima y cofundadora de RAICEM, Damara González.

Puerto Rico Post María.
La ayuda federal está llegando para ayudar a lidiar con la embestida de los desastres, pero incluso si esa ayuda fuera adecuada y no fuera duramente criticada por los residentes por llegar tarde o por ser ineficaz, la ayuda por sí sola no conducirá a la recuperación.

Los niños nos mantienen en pie de lucha, pues no se rinden

A un año del paso del huracán, RAICEM creó la primera guía para la protección de la niñez y la adolescencia en situaciones de emergencia o desastres, esta creada en colaboración con expertos en diferentes materias, expone todo lo que hicieron antes, durante y después del huracán y brinda recomendaciones para la protección de los derechos de los niños, niñas y adolescentes ante situaciones de emergencia o desastres.

Algunas de las recomendaciones son: limitarse a los menores el acceso a los medios de comunicación para protegerlos de imágenes o descripciones del huracán que puedan aumentar el nivel de ansiedad, evitar las conversaciones entre adultos sobre el fenómeno en presencia de los niños y mantener la rutina diaria de ellos para mantener orden y control ante la adversidad que puede generar un huracán.

Esta herramienta práctica, que puede ser implementada tanto a nivel familiar, comunitario y nacional, ha sido presentada en diversos foros para capacitar a las personas sobre acciones prácticas para proteger a los menores en situaciones de emergencia, “Nuestra misión es salvar la vida de los niños, por eso nosotros existimos, por eso los albergues existen”, sostuvo Santana.

“Una cosa nos sostuvo durante todo el proceso de recuperación y era la capacidad de los niños y niñas de tener resiliencia, un día, veo a los vecinos trabajando y detrás de ellos estaban los niños bailando al ritmo de los ruidos del pico, de la pala, una experiencia impresionante, la resiliencia de los niños, la capacidad de ellos para reponerse nos sostuvo”, recordó.

Para apoyar la labor que realiza esta organización sin fines de lucro, puede donar su tiempo registrándose como voluntario en su banco de recursos, también, puede hacer donaciones en efectivo o de artículos que necesiten, los cuales publican en la página de Facebook bajo el nombre de Red de Albergues Instituciones y Centros para Menores de Puerto Rico.

Fuente
TheAtlanticNYTimes

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