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Se avecina un colapso en la economía global

Aunque el horizonte se proyectara bueno y seguro, la llegada de Trump a la Casa Blanca se llevó todo al traste

Para finales de 2016, la economía de américa latina, tuvo un despunte que proyectaba unas mejores perspectivas económicas para la zona y se esperaba que para el 2018 mejorara aún más, lo que suponía un despegue en el crecimiento en EE.UU., Europa y Asia, pero algo no vaticinaban los expertos, la llegada a la presidencia de los Estados Unidos de Donald Trump, lo que trajo al traste cualquier pronóstico o estadística que marcase un futuro aventajado para los países de la comunidad americana.

Desde finales del 2017, el administrador de la Casa Blanca comenzó una política de estado que ha desbaratado cualquier proyección económica, con la idea de “Hacer a Estados Unidos Grande de nuevo”, Trump ha comenzado una guerra económica contra las principales potencias, no políticas, sino económicas del planeta, una ofensiva de aranceles que en un principio sólo estarían dirigidas a China, pero que terminó aplicando a Rusia, a la comunidad europea y finalmente a sus propios socios en el tratado de comercio de los países de américa del norte, TLCAN, México y Canadá.

Se acerca una Crisis económica Global
La explosión podría venir desde muchas partes, el Brexit, el problema monetario de Japón, el crecimiento de China, el encendido colapso de las relaciones de los países árabes, la cuestión es cuando.

Lo que era y lo que es ahora

El cierto repunte en las manufacturas y el comercio que, para el FMI, pronosticaba un crecimiento mundial, ha caído del 3,7% esperado para el 2018, a un déficit aparatoso que ha mantenido a la cesta de monedas en los umbrales más bajos desde el 2014, ha esto hay que anexarle el aumento de los precios del petróleo OPEP, que ha mantenido un techo de 80 dólares por barril, afectando más aún las estimaciones que los bancos centrales habrían pautado para este año.

La región, se ha desfavorecido por la mejora de un entorno externo más favorable para los Estados Unidos, que no ayuda a la recuperación y ha desbaratado la demanda mundial y las condiciones financieras internacionales, no sólo como en el caso argentino, donde en déficit fiscal, cayó a niveles tan bajos que la paridad cambiaría se desplomó a más de 22 dólares por peso y estaba socavando las reservas internacionales y que trajo como consecuencia la solicitud al FMI de un préstamo “Stand by” de cerca de los 55 mil millones de dólares, para subsanar su crisis.

La afectación a llegado a México, cuya inflación se había moderado en los últimos 4 años y a medida que los efectos de las depreciaciones cambiarias sobre los precios internos aumentan, y donde a pesar de existir pobreza extrema en más del 70% de la población, se observaba que una holgura económica y una subida de la inversión extranjera que nivelaba poco a poco su economía.

El riesgo clave que se identificaba en la incertidumbre que existía en la orientación política que se adoptaría después de las elecciones en varios países de la región, se decantó por la derecha, lo que desintegró los acuerdos económicos, que la coalición de gobiernos socialistas habría ganado en instituciones como el Alba y el Grupo de Lima, que establecía intercambio preferencial de mercancías y combustibles entre países de la zona y que estaban establecidos con anterioridad.

Para el FMI y el Banco Mundial, en particular, el riesgo de que se hubiesen adoptado agendas populistas y proteccionistas de los gobiernos izquierdistas no perfilaba con sus lineamientos y las reformas y ajuste que los organismos financieros planteaban y que planteaban en sus proyectos de desarrollo en curso, el optimismo y la naciente recuperación económica que presentaba la subregión no tenía buenas perspectivas para sus intereses, económicamente hablando.

La CEPAL proyectó para 2017, según se recoge en su informe: Balance Preliminar de las Economías de América Latina y el Caribe 2017, un estimado de crecimiento de 1,3% y en 2018 se preveía un 2,2, que para ese entonces coincidía con la actividad comercial esperada en un contexto internacional más favorable.

El Banco Mundial en el informe, “Perspectivas económicas mundiales 2018, indica que el crecimiento de la economía mundial se acercará al 3,1%, después de un 2017 mejor de lo previsto, dado que continuará la recuperación de la inversión, las manufacturas y el comercio”.

“El informe proyecta que en las economías avanzadas el crecimiento se moderará ligeramente hasta el 2,2% a medida que los bancos centrales eliminen de forma gradual las iniciativas adoptadas después de la crisis, y el repunte de las inversiones se normalice. En las economías emergentes y en desarrollo, el crecimiento se consolidará hasta situarse en el 4,5%, dado que la actividad de los países exportadores de materias primas continuará recuperándose”, pero esto no sucedió.

En ese entonces el panorama general propuesto en los informes coincidía en que Argentina y Brasil estarían saliendo de la recesión y México continuará creciendo a la par de América Central y el Caribe que se desarrollarían de manera más rápida. Sin embargo. Los recientes hechos acaecidos desde Argentina con una crisis económica galopante, una estancación de la economía brasileña y de todos sus vecinos y las dificultades políticas que desestabilizan Venezuela, Ecuador, Perú y toda Mesoamérica, solo se puede agravar más por la inminente confrontación bélica Donald Trump está gestando en el medio Oriente y Asia.

Fuente
RT

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