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Presiona un botón para una historia

Una maquina dispensadora te entregará una historia corta para leer por placer

Aunque para muchos la tecnología haya transformado por completo un arte milenario como es la literatura, este tipo de avances también son capaces de revitalizar un hábito que parecía perdido, aunque leer por placer está en su punto más bajo en los Estados Unidos, un informe reciente del gobierno reveló que los estadounidenses leen por diversión unos 17 minutos cada día y el porcentaje de estadounidenses que se entregan a la lectura de ocio en un día dado cayó casi un 30% entre 2003 y 2017.

El problema no es que se escriba menos hoy en día, es que no existe el interés por leer, ya que medios electrónicos poseen herramientas para lectura recreativa que van desde los que te cuentan el libro, hasta los de Kindle de Amazon que tiene libros de 1 dólar, una solución para nuestros breves periodos de inactividad e incluso tiempos más cortos que nos quedan libre son las historias cortas, son de bajo compromiso y gran gratitud, y pueden transportar lectores a lugares remotos en cuestión de segundos, en una esquina de la biblioteca gratuita del sur de Filadelfia, ahora hay una máquina expendedora de literatura.

Imagínelo como si fuera una historia, con solo presionar un botón, los usuarios seleccionan una historia que te puede tomar de uno, tres o cinco minutos para leer, al hacer tu elección, el aparato en cuestión de segundos, escupe un rollo de papiro moderno, con una historia, «lo que me encanta de este proyecto es que nos da algo un poco viejo, un pedazo de papel … para tener ese momento táctil», dijo Andrew Nurkin, subdirector de enriquecimiento y compromiso cívico en la Biblioteca gratuita de Filadelfia.

Dispensador de Historia.
La idea es que tengas algo que leer, mientras no haces nada y esperas por algo, además es bueno una historia y más si es gratis.

Una historia simple, sencilla y fantástica

Se trata de un pequeño quiosco que ofrece al usuario varios relatos cortos impresos en un recibo, este invento está pensado para entretener a todas aquellas personas acostumbradas a esperar en estaciones de metro, oficinas gubernamentales, cafeterías o universidades y tal ha sido su acogida que el mismísimo Francis Ford Coppola ha invertido en la empresa, colocando también una máquina expendedora en su propio local, el Cafe Zoetrope, en San Francisco.

Utiliza una nueva tecnología realmente interesante, el tipo de cajero automático de historias cortas, para hacerlo agradable y alegre al mismo tiempo», dijo Nurkin, quien ayudó a llevar los quioscos a la biblioteca de Filadelfia, en un esfuerzo por promover la alfabetización, en una de las cuatro ciudades estadounidenses: Akron, Ohio; Wichita, Kansas; y Columbia, South Carolina siendo instalando en las bibliotecas públicas.

Hay 35 dispensadores en varios lugares en Estados Unidos y 180 en todo el mundo, «en cualquier momento que pueda gastar … comprometerse con la palabra escrita es avanzar en la alfabetización», dijo Nurkin. «Y si trae alegría solo por ese minuto o cinco minutos, eso es genial», la alegría de vivir es cortesía de la compañía francesa Short Edition, que fabrica las máquinas y administra un catálogo de más de 100 mil historias.

Los cuentos varían en tono y estilo y son libres, además de libres de culpa, el papel y la tinta son ecológicos, «la tinta es biodegradable», según Nurkin, «por lo que es ambientalmente consciente … y ciertamente reciclable».

Su modo de uso es de lo más sencillo. Este dispensador consta únicamente de tres botones, que señalan el tiempo de lectura que requiere el relato. Una vez presionado, este saldrá al exterior desplegado en una larga tira de papel y totalmente gratis. Además, el material utilizado para su impresión no pone en riesgo el medio ambiente y no necesita tinta para plasmar el texto. Este formato no solo facilita su lectura, también su almacenamiento.

«Me encanta la idea de una máquina expendedora, una máquina expendedora que no distribuya papas fritas o cerveza o café por dinero, pero te da arte», dijo Coppola, el debut tuvo lugar en el aeropuerto Charles de Gaulle en París, Francia, hace ya algunos meses y desde entonces, su presencia se ha extendido a más de 150 ubicaciones en todo el mundo, mientras que 20 nuevos ejemplares serán instalados antes de fin de año.

Si desea que su propia historia breve salga de los cajeros automáticos, es posible que pronto tengas su oportunidad, en septiembre, la Public Library Association lanzará un concurso nacional de escritura para alentar a los autores en ciernes y aficionados a sumar sus voces a los dispensadores.

La máquina expendedora de Short Edition, que todavía carece de nombre propio, cuenta con más de 13 millones de obras de 6 mil 800 autores escogidos por los lectores de la propia comunidad,  Voltaire, Virginia Woolf, Simone de Beauvoir o William Shakespeare son algunos de ellos, aunque también hay hueco para figuras más contemporáneas, en cuanto al género, la oferta se adapta a todo tipo de gustos e intereses, desde el romance más pasional, pasando por cuentos infantiles, hasta llegar a la ficción experimental.

Fuente
CBSNews

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