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Derechos Humanos en Nicaragua denuncia gobierno de terror

SegúnHuman Rights Watch, Daniel Ortega ha arremetido contra ONG y periodistas

Activistas y líderes de la izquierda de América Latina condenaron el régimen cada vez más autoritario de Nicaragua bajo el gobierno del presidente Daniel Ortega después de que el ex héroe revolucionario intensificará su ataque a los opositores políticos al atacar a algunas de las organizaciones no gubernamentales y medios más importantes del país.

Desde el jueves, la policía armada se apoderó de la sede de uno de los medios de comunicación independientes más importantes de Nicaragua y su principal detractor, El Confidencial, grupos de derechos humanos, CENIDH, explica que Ortega se encuentra en la última fase de una represión diseñada para cimentar el control del sandinista sobre el poder después de meses de protestas.

La semana pasada, los legisladores pro Ortega despojaron a nueve ONG de su estado legal, y el gobierno afirmó que los grupos habían»participado activamente» en actos terroristas, delitos de odio y un intento fallido de golpe de estado contra el régimen sandinista de Ortega, José Miguel Vivanco, director de Human Rights Watch para América, afirmó que al atacar a organizaciones tan conocidas, el presidente de Nicaragua estaba dejando en claro su intención de «gobernar por terror e intimidación».

Vivanco asevera que, «esta es una decisión de liberadade Ortega para mantenerse en el poder a través de la represión brutal, no hay más fachada de negociación, o de un régimen democrático… La política que se está imponiendo… es una tolerancia cero a las críticas… Cerrar a tales grupos fue» algo que ni siquiera hemos visto en Venezuela bajo Nicolás Maduro».

La defensora nicaragüense de los derechos humanos, Bianca Jagger, rechazó las afirmaciones de que los grupos objetivo formaban parte de una conspiración de derecha respaldada por Estados Unidos para derrocar a Ortega como «una falacia total y total… Él quiere eliminar cualquier voz de disidencia», aseveró Jagger sobre el presidente de Nicaragua, quien se convirtió en abanderado de la izquierda global gracias a su papel en derrocar a la dictadura de Somoza en 1979… Como alguien que apoyó la revolución al principio, me siento traicionada».

Crisis en Nicaragua.
Carlos Fernando Chamorro, el editor de El Confidencial, expresó que sus periodistas continuarían cubriendo la agitación a pesar de la tentativa de Ortega de silenciarlos, “Nos sentimos perseguidos y amenazados, pero nuestra moral está intacta», afirmó Chamorro, para el que el asesinato en 1978 de su padre ayudó a poner en marcha la caída de la dictadura de Somoza.

Daniel Ortega parece haber cambiado la forma de gobernar Nicaragua.

También hubo censura de destacados izquierdistas latinoamericanos, incluido el colombiano Gustavo Petro, «Daniel Ortega no está liderando una revolución democrática», tuiteó el ex guerrillero y alcalde de Bogotá, «al contrario, al imponer medidas neoliberales y conservadoras a su pueblo, él está construyendo una tiranía».

La jefa de derechos humanos de las naciones unidas, la ex presidenta chilena Michelle Bachelet, instó a Ortega a «detener de inmediato la persecución de los defensores de los derechos humanos, las organizaciones de lasociedad civil y los periodistas y las organizaciones de noticias que critican al gobierno».

La turbulencia política que sacudió lo que se había considerado el país más estable de América Central estalló en abril con el estallido de protestas dirigidas por estudiantes en Managua, esas manifestaciones se convirtieron en una revuelta nacional después de los intentos de reprimirlos con una fuerza mortal, os manifestantes tomaron el control de carreteras y ciudades clave, incluido el antiguo bastión sandinista de Masaya.

Por un tiempo, el levantamiento parecía estar dispuesto a destronar a Ortega, de 73 años, cuya lucha de guerra fría con Washington lo convirtió en un ícono revolucionario, pero ahora se ve cada vez más como un autócrata, pero un contraataque de las fuerzas de seguridad y bandas paramilitares armadas en julio ayudó a Ortega a recuperar el control de las calles y obligar a miles de disidentes a exiliarse.

Desde entonces, ha seguido aumentando la presión sobre los opositores, prohibiendo las protestas callejeras y, más recientemente,apuntando a las ONG y los medios de comunicación que documentaban la agitación,periodistas han sido objeto de una campaña de intimidación y violencia con la intención de acabar con la cobertura de la crisis, a la que los activistas culpan por más de 325 muertes.

A medida que se desarrollaba la represión de esta semana,Ortega hizo lo que supuestamente fue su primer viaje al extranjero desde que comenzó la crisis, viajando a una cumbre «bolivariana» en Cuba donde se reunió con Maduro y el presidente de Bolivia, Evo Morales, y criticó»la tiranía del capitalismo global», en un editorial, el periódico de oposición, La Prensa criticó la “masacre” de la sociedad civil de Ortega: “En el fondo de todo esto se trata que la dictadura no tolera la existencia de grupos civiles que alimentan y fortalecen la democracia y denuncian el abuso de poder. Es por eso que está tratando de liquidarlos».

Fuente
DDHH

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