ÁfricaAméricaAsiaBancaCiencia y SaludCorrupciónCulturaCuriosidadesEconomiaEuropaGenteInternacionalesMedio AmbienteOceaníaPetróleoPolíticaReligiónSucesosTecnologia

Alcances de los ODS, objetivos por el apoyo y contra la violencia (y IX)

Los ODS 16, 17 son de paz, institucionalidad y justicia

Las amenazas terroristas, los homicidios extrajudiciales, la persecución social, política y religiosa, la violencia intencional o contra los niños, la trata de personas y la intimidación sexual, son temas importantes que debe ser abordados para crear sociedades pacíficas e inclusivas, según se lee en el texto principal de los Objetivos para el Desarrollo Sostenible, ODS, estas allanan el camino para la provisión de acceso a la justicia para todos y para la construcción de instituciones efectivas y responsables en todos los niveles, lo que frena el desarrollo mismo.

Si bien los casos violencia y trata de personas han experimentado un progreso significativo en la última década, todavía hay miles de personas en mayor riesgo de homicidio intencional en América Latina, el África subsahariana y Asia, donde las violaciones de los derechos del niño a través de la agresión y la violencia sexual siguen asolando a muchos países en todo el mundo, especialmente porque la falta de información y la falta de datos agravan el problema.

Un programa exitoso de desarrollo sostenible o ODS, requiere alianzas entre los gobiernos, el sector privado y la sociedad civil, dichas alianzas inclusivas construidas sobre principios y valores, crean una visión y metas compartidas, que colocan a la gente y al planeta en el centro, están son necesarias a nivel global, regional, nacional y local.

Y aunque se han realizado progresos en relación a las alianzas para el financiamiento, especialmente con un aumento de la ayuda dirigida a los refugiados en los países donantes, sin embargo, se requieren más alianzas para la prestación de servicios fijos masivos, que son aún en la actualidad de costo muy elevado, pero sólo a través de programas que visibilicen los problemas de la población y sus efectos sobre su hábitat, se logrará obtener datos desglosados que sirvan de base para la implementación de políticas y programas de desarrollo en todo nivel.

ODS por la Paz y la Justicia.
Los ODS cuentan otra historia, pues piden ayudar a los países en desarrollo lograr la sostenibilidad a largo plazo con políticas coordinadas orientadas a fomentar la financiación, el alivio y la reestructuración de la deuda, para que los países pobres puedan enfrentar la deuda externa a fin de reducir el endeudamiento excesivo.

En un mundo globalizado los ODS no pueden perder de vista a la justicia

A pesar de haberse logrado grandes avances en cuestiones como la paz, la justicia y el acceso a la defensa, la corrupción, el soborno, el robo y la evasión impositiva cuestan alrededor de 1 mil millones de dólares para los países en desarrollo por año; esta cantidad de dinero podría usarse para ayudar a aquellos que viven en pobreza extrema.

Y es que entre las instituciones más afectadas por la corrupción se encuentran el poder judicial y la policía, quienes están engranados en una espiral de presión y fuerza contra los más desposeídos, obligándolos a migrar o a entrar en las estadísticas de desplazados por la violencia, que para este año a alcanzado cifras récord en lugares como Sur y Mesoamérica, África y buena parte de la nación árabe.

El estado de derecho y el desarrollo tienen una interrelación significativa y se refuerzan mutuamente, por lo que es esencial para el desarrollo sostenible a nivel nacional e internacional, pero a 2018, aproximadamente 28.5 millones de niños en edad escolar primaria no asisten a la escuela pues viven en áreas afectadas por conflictos, lo que limita las posibilidades de crear planes endógenos de progreso.

Para lograr algún avance en las políticas de ODS, es imperativo, que las naciones desarrolladas dejen de ejercer presión sobre la que están en vías de desarrollo, pues es desde estas que se generan las más destructivas políticas de sanción y de intervención a los gobiernos pujantes, lugares como Latinoamérica y áfrica, han sido el patio trasero de muchas potencias, que sólo intervienen para lograr depredación y canibalismo de recursos, sin generar ningún programa de asistencia y apoyo a la nación terciada.

Lo más desconsolador es encontrar que instituciones como la ONU, o la OEA en américa, se han convertido en instrumentos de acción terrorista contra gobiernos que no se alineen a las solicitudes de los países interventores y mucho menos se encarguen de velar por la justa y verdadera interacción entre los países; por el contrario instituciones como el Banco Mundial y el FMI, se han convertido en sicarios de centros de poder, ahogando y destruyendo economías alrededor del globo, habiendo olvidado que fueron ellos, quienes propusieron los ODS y ahora, 3 años más tarde, los han olvidado.

Fuente
ONU

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Botón volver arriba
Translate »
error: