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Trabajar en cuartos con extremo calor causa problemas cognitivos

Las olas de calor afectan las funciones cerebrales en personas que trabajan en habitaciones sin aire acondicionado.

La investigación dirigida por Harvard TH Chan School of Public Salud, ha comprobado que los alumnos que estudiaban en dormitorios sin aire acondicionado durante una ola de calor presentaron tuvieron resultados luego de en una serie de pruebas cognitivas, comparándolos a estudiantes que lo hicieron en dormitorios con temperatura controlada, el estudio de campo, es el primero en demostrar los efectos cognitivos perjudiciales que tienen, las altas temperaturas dentro de las casas durante una ola de calor y sobre un grupo de individuos jóvenes y sanos, la finalidad de la investigación es la de destacar la necesidad de crear soluciones de diseño sostenible que logren mitigar el impacto del calor extremo en la salud.

José Guillermo Cedeño-Laurent, investigador de Harvard Chan School y líder del estudio, ha manifestado que «la mayor parte de la investigación sobre los efectos del calor en la salud se ha realizado en poblaciones vulnerables, como personas mayores, creando la percepción de que la población en general no está en riesgo por las olas de calor».

Cedeño, también ha afirmado que, «para dar luz a este punto ciego, examinamos a los estudiantes sanos que viven en dormitorios como una intervención natural durante una ola de calor en Boston. pues conocer los riesgos de diferentes poblaciones es fundamental teniendo en cuenta que, en muchas ciudades, como en Boston, el número de olas de calor aumentará debido al cambio climático «.

Calor en el Trabajo.
El ser humano dispone de mecanismos naturales para regular el calor corporal, pero cuando las temperaturas suben en exceso las consecuencias pueden ser peligrosas.

A más calor interior, menor es el rendimiento del pensamiento

El estudio que se publicó en pasado 10 de julio en PLOS Medicine como parte de un número especial dedicado al cambio climático y la salud, ha explicado que el calor extremo puede tener consecuencias graves para la salud pública y es la principal causa de muerte de todos los fenómenos meteorológicos en los EE.UU.

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Con la finalidad de crear un estudio más realista, los investigadores rastrearon a 44 estudiantes adolescentes y otros mayores de 20 años que vivían en dormitorios de escuelas y universidades. 24 de estos vivían en edificios adyacentes de seis pisos que se construyeron a principios de la década de 1990 y tenían un acondicionador de aire central y los 20 restantes lo hacían en edificios de poca altura construidos entre 1930 y 1950 que no poseen acondicionadores.

Sabemos que las temperaturas en todo el mundo están aumentando, y desde el 2016 las marcas han batido récord, año tras año, siendo el año actual el más cálido registrado en los últimos dos siglos, pero si bien los impactos del calor extremo en la salud están bien documentados, la mayoría de los estudios hasta la fecha se han centrado en poblaciones vulnerables, incluidos niños o ancianos, y tienden a ser estudios epidemiológicos que utilizan registros de temperatura al aire libre, por lo que comprender los efectos de las temperaturas en el interior es importante dado que los adultos en los EE.UU. pasan el 90% de su tiempo en el interior de sus casas.

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Los investigadores equiparon la habitación de cada alumno con un dispositivo que midió la temperatura, los niveles de dióxido de carbono, la humedad y los niveles de ruido, y rastrearon su actividad física y patrones de sueño con dispositivos portátiles y se desarrolló un seguimiento y recolección de datos durante 12 días consecutivos en el verano de 2017, que durante los primeros cinco días consistieron en temperaturas estacionales, seguidas por una ola de calor de cinco días y luego un enfriamiento de dos días.

Día a día, los estudiantes tomaban dos exámenes de cognición en sus teléfonos inteligentes justo después de despertarse, la primera prueba requirió que los estudiantes identificaran correctamente el color de las palabras mostradas y se utilizó para evaluar la velocidad cognitiva y el control inhibitorio, o la capacidad de enfocarse en estímulos relevantes cuando también están presentes estímulos irrelevantes y la segunda prueba consistió en preguntas aritméticas básicas y se usó para evaluar la velocidad cognitiva y la memoria de trabajo.

Para los investigadores, los resultados mostraron que durante la ola de calor, los estudiantes en los edificios sin aire acondicionado obtuvieron peores resultados en las pruebas que los estudiantes en los dormitorios con aire acondicionado y experimentaron disminuciones en cinco medidas de función cognitiva, incluidos los tiempos de reacción y la memoria de trabajo, durante la ola de calor, los estudiantes en edificios sin aire acondicionado experimentaron un 13,4% más de tiempos de reacción en las pruebas de color de las palabra y un 13,3% menos en los puntajes de las pruebas de suma y resta en comparación con los estudiantes que tenían habitaciones con aire acondicionado.

Concretando los datos, se puede observar que los estudiantes en las habitaciones con aire acondicionado no solo fueron más rápidos en sus respuestas, sino también más precisos, aunque curiosamente, la diferencia más significativa en la función cognitiva entre los dos grupos se observó durante el período de enfriamiento, cuando las temperaturas al aire libre comenzaron a disminuir, pero las temperaturas interiores se mantuvieron elevadas en los dormitorios sin aire acondicionado.

Ya que según, se percataron los investigadores a pesar que las temperaturas exteriores bajaban «las temperaturas interiores a menudo continúan aumentando incluso después de que la temperatura exterior disminuye, dando la falsa impresión de que el riesgo ha pasado, cuando en realidad continúa la onda de calor interior'», afirmó Joseph Allen, profesor asistente de ciencias de la evaluación de la exposición y codirector del centro para el clima, la salud y el medio ambiente global, C-CHANGE, que es uno de los miembros del equipo de investigación de Harvard Chan School.

«En las regiones del mundo con climas predominantemente fríos, los edificios fueron diseñados para retener el calor. Estos edificios tienen dificultades para perder calor durante los días de verano que a la vista son más cálidos, y que no fueron creados por un clima cambiante, dando lugar a olas de calor en interiores», Allen ha explicado que la meta del estudio fue comprobar lo que ya se tenían previsto, pero con la finalidad de dar base científica a un problema que ronda al mundo entero.

Fuente
Plos.org

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