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PDVSA se está derramando

La industria más poderosa de Venezuela está herida, rota e incapacitada

Visto a lo lejos, el paisaje que rodea las instalaciones petroleras es hermoso, las piscinas oscuras brillando bajo el sol del mediodía, reflejando nubes ondulantes, pero cuando te acercas sólo está lleno de suciedad y tanques de almacenamiento, y el olor acre lo deja claro, ya no es lindo, es tan sólo un derrame de petróleo, pues la industria más poderosa de Venezuela y que llegara a ser una de las más importantes del mundo, parece estar abandonada, incluso la desidia, la incapacidad o tal vez a indolencia de sus trabajadores, la tienen sumida en la más terrible ruina.

En cualquier lugar en el Cinturón del Orinoco, una región en Venezuela llamada así por el río que fluye por encima de los depósitos de crudo más grandes del mundo, se han escapado tantos barriles de tuberías subterráneas que un pozo de 60 mil litros alrededor de los tanques se llena hasta el borde, este paisaje de ruina, no es único, en cualquiera de os campos petroleros, desde el Zulia al occidente del país, hasta el Orinoco, el estado es el mismo.

El país está lleno de estos problemas, ya que la infraestructura de PDVSA se pudre después de años de negligencia, escasa inversión y escándalos de corrupción bajo los regímenes del difunto Hugo Chávez y su sucesor como presidente, Nicolás Maduro.

Venezuela, el miembro fundador de la OPEP, que depende de las ventas de petróleo para casi la mitad del presupuesto nacional, está bombeando a los niveles más bajos desde la década de 1940, los derrames son signos evidentes de lo que ha salido terriblemente mal en PDVSA, la compañía estatal no publica estadísticas, pero los ambientalistas, analistas y trabajadores mantienen listas interminables de ejemplos de crudo rebelde, desencadenados por válvulas rotas, empaquetaduras defectuosas, tuberías agrietadas y así sucesivamente, que dicen que han contaminado los cursos de agua y las tierras agrícolas y que probablemente se ha filtrado en los acuíferos.

PDVSA.
La organización que trabaja por la defensa de los derechos humanos, señala que entre los años 2010 y 2016, el último período en el que PDVSA ofreció un balance sobre el impacto ambiental de sus operaciones en el país, la petrolera fue “responsable de 46 mil 820 derrames de crudo y otras sustancias contaminantes del ambiente, con un total de 856 mil 722 barriles de crudo derramados”.

PDVSA pierde aceite como motor viejo

La política de limpieza de PDVSA es, en el papel, estricta, porque «si los derrames no son atendidos rápidamente, se convierten en pasivos ambientales», afirma Carmen Infante, consultora de la industria con sede en Caracas, pero los recursos son tan escasos que las respuestas rara vez son rápidas o integrales; Troncos de árboles que nance cerca de los tres tanques en el estado de Anzoátegui, estuvieron enterrados en crudo más de 10 meses después de que se descubrió la fuga.

De acuerdo con los trabajadores en el campo, muchos de los contratistas de servicios que se especializan en limpiar derrames, con camiones equipados con aspiradoras gigantes, han salido del negocio porque han tenido incontables problemas con los pagos de PDVSA.

En muchos paisajes de Venezuela, sobre todo en el Zulia, Anzoátegui, Barinas y Falcon, los aparejos y las tomas de bomba forman parte del paisaje, y ahora, también lo son los charcos negros, en las zanjas, debajo de los arbustos, a lo largo de las carreteras, alrededor de los tanques, si bien no todos son los remanentes de los derrames, el petróleo en el suelo es un subproducto del negocio; los analistas y consultores de la industria que han estudiado el tema y aseveran que hay mucho más de lo que se consideraría normal.

Las zonas urbanas también han sido afectadas, a principios de este año, el contenido de una línea de transporte rota ennegreció el río Guarapiche en el estado de Monagas, se comprometió una planta de purificación de agua en el río y las autoridades la cerraron durante más de un mes, las escuelas locales cancelaron las clases y las oficinas gubernamentales redujeron el horario de oficina porque el agua era muy escasa.

PDVSA dejó de hacer públicos los datos de derrames en 2016 y ese año, la cantidad de incidentes anuales se había multiplicado por cuatro desde 1999, con tan poca información detallada para trabajar, es difícil para los expertos calcular el costo de la remediación, aunque hay algunas sugerencias: Infante afirma que solo los 12 mil 367 pozos de residuos de aceite desatendidos y potencialmente contaminados que PDVSA reconoció que existían hace 10 años, la última vez que la compañía dio a conocer información sobre estas fosas de desbordamiento, requerirían alrededor de 2,2 mil millones de dólares para alcanzar los estándares reconocidos internacionalmente.

«Hay mucha preocupación con el estado de la infraestructura cuando llega el momento de reactivar la industria», comenta Juan Carlos Sánchez, un consultor ambiental en Caracas que solía trabajar para la compañía, «PDVSA ha estado colapsando desde 2016», para volver a ponerlo en funcionamiento en esta área, puede que se requiera más dinero del que el año pasado ganó Venezuela vendiendo crudo en el mercado extranjero: unos 22 mil millones.

Fuente
Mongabay

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