- julio 9, 2021
- periodista
- 7:56 am
Desalojan asentamientos y los refugiados no saben a dónde ir
Los asentamientos informales surgen en todo Brasil en medio de la actual crisis de COVID-19 y sus consecuencias económicas, símbolos del fracaso del presidente ultra derechista Jair Bolsonaro para suavizar eficazmente el golpe de la pandemia de coronavirus.
Miles de los que viven en los asentamientos se consideraron afortunados. Con empleadores que les mantuvieron durante la devastadora primera ola de infecciones de Covid-19 en Brasil en 2020. Sus ingresos mensuales les mantuvieron mantenido a penas a flote.
La Policía de Brasil desaloja por la fuerza a cientos de familias que habitaban un campo de refugiados en un terreno de Petrobras (VIDEOS, FOTOS)https://t.co/XbHfDSJd83
— RT en Español (@ActualidadRT) July 2, 2021
Pero con la devastadora segunda ola en Brasil, perdieron sus trabajos. El trabajo informal en el que dependían desapareció. Los precios de los alimentos y el gas se dispararon y fueron a parar en asentamientos.
Senado de Brasil aprueba la iniciativa de Ley 827/2020 que impide desalojos hasta fin de año pero la bancada ruralista incluyó una enmienda para excluir a la población rural 😠. La 827 tiene que regresar a la cámara lo que retrasa el proceso y deja a 85 mil familias en peligro pic.twitter.com/iRKlF8GYTK
— Maria Silvia Emanuelli @silvimex.bsky.social (@SilviMex) June 24, 2021
«Perdí todos mis ingresos y ya no podía pagar el alquiler», señaló Cristina, una ex asistente de servicios generales de 46 años.

«No tenemos a dónde ir», informan los habitantes de los asentamientos
El gobierno del presidente Jair Bolsonaro congeló los paquetes mensuales de ayuda de emergencia, que venía ofreciendo. Y para lograrlos ahora, tendrán que esperar tres meses hasta que se reanuden.
Como resultado y esperando los desalojos, cientos migraron a los asentamientos. Con despensas bacias, se reunieron en terrenos ejidos y montaron barrios de plástico.
Pero menos de dos meses después, policías militares estatales bloquearon la entrada de los asentamientos. Los mismos que se convirtieron en esperanza para muchos.
El 1 de julio, la policía desalojó a un asentamiento de 3 mil personas del extenso campamento de 1.792 acres en Itaguai. Situado en las afueras occidentales de Río de Janeiro, apodado el «Campo de Refugiados primero de mayo».
Este fue el ejemplo más reciente y posiblemente el más extenso de asentamientos informales. Unos que surgen en todo el país en medio de la actual crisis de COVID-19 en Brasil.