El caso que sacude a Silicon Valley.
La Corte Suprema de Los Ángeles abrió un proceso contra Meta y Google por la adicción juvenil a las redes sociales. El caso de Kaley, una joven que sufrió depresión y ansiedad por su dependencia tecnológica, es el primero de más de 1.500 demandas que buscan responsabilizar a las grandes tecnológicas.
La defensa de Zuckerberg.
En su declaración, Mark Zuckerberg aseguró que Instagram nunca ha permitido el acceso a menores de 13 años y que muchos usuarios “mienten sobre su edad” para entrar. El empresario insistió en que la compañía ha hecho cambios para proteger a los jóvenes y negó que el objetivo sea aprovecharse de ellos.
Un juicio con gran impacto.
Zuckerberg compareció vestido de traje oscuro y corbata gris, en medio de protestas de padres que acusan a las redes de haber contribuido a la muerte de sus hijos. Aunque no enfrenta responsabilidad penal directa, Meta podría recibir sanciones millonarias si se demuestra que sus plataformas fomentan la adicción.
El debate sobre la adicción digital.
El abogado de la víctima, Mark Lanier, cuestionó correos internos de Meta que buscaban aumentar el tiempo de uso en la plataforma. También comparó los algoritmos y filtros con “un golpe químico” diseñado para enganchar a los usuarios. Expertos en salud mental advierten que estas dinámicas pueden derivar en depresión, bullying e incluso suicidio.
Lo que está en juego.
El juicio no solo busca compensación económica, sino abrir el debate sobre la responsabilidad de las redes sociales en la salud mental de los menores. La decisión podría marcar un precedente para cientos de casos similares en Estados Unidos.