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Starbucks, en Italia, Colombia y México ¿veni, vidi, vici?

Desde Colombia, hasta Italia, las franquicias del café en vasos de cartón se enfrentan en una guerra sin cuartel

Desde su inicio en Seattle a principios de la década de 1970, Starbucks abrió tiendas en todo el mundo, incluidas naciones europeas donde la cultura del café ya estaba bien establecida, pero un lugar que no se atrevieron a pisar fue la tierra centrada en el café que ayudó al fundador Howard Schultz a modelar el carácter de la cadena en primer lugar, pero eso cambió esta semana cuando Starbucks abrió su primera sede italiana en Milán, «llegamos con humildad y respeto en el país del café», manifestó Howard Schultz, ex presidente ejecutivo de Starbucks durante mucho tiempo, al diario líder de Italia la pasada semana, pero la compañía de nombrada por un personaje de Moby Dick, puede ser todo menos humilde.

Italia es un país donde la calabaza se encuentra generalmente en los ravioles, no en el café con leche, por lo que el Starbucks de Milán, no es una rama real de Starbucks, es sólo un gran tostador edificado en el antiguo edificio del servicio postal italiano en Milán, y se entiende como una «experiencia completa», manifiestan los voceros de la franquicia en un comunicado de prensa que ya ha sido burlado en varios reportajes como «Ocho cosas ridículas que Starbucks dice sobre su nueva tienda en Milán», esta casa de tostado o Roastery, es el primero que la empresa piensa colocar en Europa después de tener otros en Seattle y Shanghái, que ofrecerán café, comida y también ilustrará el proceso de tostado de Starbucks.

«Esto es para turistas, vamos, es para turistas», rió Emanuele Barozzi, de Milán, mientras hacía cola con cientos de personas que esperaban echar un vistazo dentro, «¡no se convertirá en mi cafetería!» proclamó, en el interior, Starbucks transformó una antigua oficina de correos en un tostador de café de 7 mil 600 metro cuadrados, informa Seth Doane, es un campo de pruebas para ideas como el uso de nitrógeno líquido para congelar el helado para un affogato y un elaborado intento de cortejar y sorprender al país que inventó el expreso.

Se llama Starbucks, pero no se parece a ningún tipo de Starbucks en el que hayas estado antes, parece realmente un parque temático de café, han prescindido de algunos de los brebajes más «estadounidenses» como el Frappuccino, pero han importado los precios estadounidenses, muy altos para Italia, en el Camparino Café de Milán, donde se dice que Schultz se inspiró, han estado elaborando expreso durante un siglo y sus clientes habituales, no se inmutaron ante la importación estadounidense, muchos en broma, expresaron su apego a la tradicional taza de expreso, Analisa Cataneo dijo: «Somos italianos, inventamos el café, la pasta y la pizza».

Starbucks ha tenido problemas y ha cerrado tiendas en otros países con una fuerte cultura cafetera, como Australia, Nueva Zelanda e Israel, para tener éxito en Italia, definitivamente necesitará más como su primera ubicación, quince minutos en el tostador de Starbucks y el italiano anteriormente escéptico, Emanuele Barozzi, es un converso, «Ver tostar el café brasileño en esta máquina súper grande y beberlo, es una experiencia completa e increíble», comentó Barozzi, «cambié por completo mi mente».

La Guerra del Café.
Juan Valdez se despide con una ranchera y ahora solo cantará vallenatos en su despedida de Ciudad de México, cuando Kaffeehaus incumplió su contrato con los cafeteros colombianos.

La sirena verde seduce y vence a Juan Valdez

Juan Valdez, es una de las franquicias más queridas en Latinoamérica, su café robusto arábico colombiano es de los mejores en sabor y calidad, esta empresa con más de 200 puntos de venta a rededor del mundo, es administrado por una federación de 86 años que comercializa el café de 500 mil productores de Colombia y que está poniendo la mejor cara posible en el desafío inminente del café, los ejecutivos esperan que Starbucks aumente el consumo local y que cadenas más pequeñas llenen el mercado dominado por Juan Valdez.

Juan Valdez y Starbucks tienen una historia, cuando Starbucks se hizo público en 1992, los inversionistas colombianos rechazaron una invitación a invertir en la creciente compañía, explicó Luis Samper, un portavoz de la federación, y como segunda oportunidad, en 2008 cuando las ventas de Starbucks cayeron, el entonces presidente de la federación, Gabriel Silva, instó a las naciones productoras de café a comprar la cadena, pues tal compra «reforzaría nuestra lucha para defender los orígenes del café», «con 200 o 300 millones de dólares, el mundo del café podría controlar Starbucks», manifestó Silva en ese momento, pero eso nunca pasó.

Juan Valdez sabe que su mayor punto de venta sobre Starbucks es su conexión directa con los productores de café, quienes tienen participación en el café Juan Valdez y reciben regalías y otros beneficios de cada taza de café que venden, aun así, la compañía dice que necesita asegurarse de que los consumidores conozcan esa conexión, «tenemos que aprender a comunicar mejor lo que somos y diferenciarnos», explica Samper, en los cafés Juan Valdez de Bogotá, varios bebedores dijeron que los colombianos ven el café como una sabrosa fuente de orgullo nacional.

Puedo decir contundente que no nos han afectado la llegada de Starbucks, por fortuna, pero su entrada les ha obligado a que constantemente estén mejorando, pero ya les quitó el mercado mexicano y de otros países en américa y ha socavado su presencia dentro de Colombia, la entrada de competidores de la relevancia de un Starbucks los ha hecho ser mejores y aunque han mejorado en diseño y métodos de preparación, la tendencia no obedece a que Juan Valdez sea la compañía que tiene el café premium de Colombia, por lo que los frappuccinos de calabaza, le ganaron a la calidad.

Es por eso que los clientes habituales de las cafeterías Juan Valdez en CDMX se llevaron una gran sorpresa el fin de semana, cuando las sucursales de la principal cadena de café de Colombia cerraron sin previo aviso, lo que dejó a muchos con ganas de probar su aromático café, ello después de que la relación entre Procafecol, la empresa de los caficultores colombianos que se encarga de la marca Juan Valdez, dio por finalizado su acuerdo con la poseedora de la franquicia en México, Kaffeehaus, «teníamos diez tiendas, pero cerramos porque acabamos nuestra relación con el operador en México por incumplimiento de contrato», explicó María Paula Moreno, vicepresidente internacional de Procafecol, de las 100 sucursales que tenían proyectadas, Juan Valdez solo pudo abrir una decena en cinco años, todas en la zona financiera del oeste de Ciudad de México.

Fuente
BBC

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