Un hallazgo que cambia la historia galáctica.
Un estudio internacional liderado por el Instituto de Ciencias del Cosmos de la Universidad de Barcelona y el Instituto de Estudios Espaciales de Cataluña revela que la Vía Láctea no solo se formó hace 13.500 millones de años, sino que también atravesó un proceso de destrucción y reconstrucción hace unos 11.000 millones de años.
La colisión Gaia-Sausage-Enceladus.
Los investigadores identificaron, gracias a datos de la misión Gaia, una colisión masiva con una galaxia vecina que alteró por completo la estructura inicial de la Vía Láctea. Este evento, conocido como fusión Gaia-Sausage-Enceladus, comprimió grandes reservas de gas y desencadenó un brote estelar masivo, creando nuevas estrellas y cúmulos globulares.
Simulaciones avanzadas.
El equipo utilizó las simulaciones Auriga, capaces de recrear con alta fidelidad la evolución de galaxias. Los modelos muestran que el disco galáctico actual no refleja el nacimiento original, sino el momento en que la Vía Láctea logró estabilizarse tras el impacto.
Mirando al pasado con tecnología moderna.
Para comprender estos procesos, los científicos comparan los datos de nuestra galaxia con observaciones de sistemas similares en el espacio profundo, utilizando el Telescopio Espacial James Webb y la red de radiotelescopios Alma.