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La triste realidad de los niños que trabajan en México

Esclavitud, prostitución y mano de obra barata es solamente la punta del iceberg del trabajo infantil en la nación azteca

Tomando como punto de partida el monitoreo que la organización de las naciones unidas para la educación y la cultura, UNESCO, el problema del trabajo infantil, es sólo un obstáculo que aleja a los niños de la educación y aunque ese punto de vista, por sí mismo es una catástrofe, la OIT plantea que unos 250 millones de niños entre 5 y 15 años son víctimas del trabajo infantil en todo el planeta, muchos de los cuales provienen del empobrecimiento de sus familias o de zonas rurales por sobrevivencia.

La situación se oscurece cada vez más al conocer que muchos de estos pequeños, trabajan en condiciones funestas de explotación sistemática para fábricas y en los llamados “talleres de sudor” y expuestos a materiales peligrosos, por lo que muchos tienen la suerte de morir a corta edad, pero hay muchos otros que son explotados como esclavos o en la prostitución, que es el más destructivo de todos los trabajos infantiles.


Se estima que al menos 2 millones de niños trabajan en burdeles y bares alrededor del mundo y quedan inexorablemente apresados por el abuso y el consumo de estupefacientes e infecciones mortales como el VIH y las enfermedades venéreas.

Trabajo Infantil.
La población infantil que trabaja se concentra fundamentalmente en las áreas menos urbanizadas de México.

Los niños obreros son ilegales pero baratos

“los gobiernos están obligados a proteger a los jóvenes menores de 18 años de la explotación laboral, de la exposición a trabajos peligrosos y del trabajo que pueda interferir con la educación”, se lee en la declaración de los derechos de los niños y “la educación básica debería brindarse a todos los niños… y los niños pobres, trabajadores y de la calle no deberían sufrir ningún tipo de discriminación en el acceso a las oportunidades de aprendizaje”, se afirmó en la “Conferencia Mundial sobre Educación para Todos” Jomtien, Tailandia 1990.

Todo queda en letra muerta cuando salimos a la calle y observamos a cientos de niños en los cruces de las vías tratando de ganarse un peso para ayudar en su casa, dos de cada tres niños, niñas o adolescentes que ilegalmente trabajan en México, lo hacen en labores no permitidas, como lo revela el Módulo de Trabajo Infantil, MTI de 2017, datos que dio a conocer el Instituto Nacional de Estadística y Geografía, INEGI.

En el cierre del año 2017, se contabilizaban 29.3 millones de personas comprendidas entre los 5 y los 17 años y de ellas 3.2 millones realizaron trabajo infantil y 2.1 millones de niños, niñas y adolescentes, lo que sería el 66%, se desenvolvieron en actividades no permitidas, poniendo en riesgo su salud, afectando su desarrollo de acuerdo con la Ley Federal del Trabajo.

Trabajo Infantil.
Trabajo Infantil.

Y aunque las principales causas del trabajo infantil en la federación azteca son las mismas que a nivel mundial, en México el aporte de este mercado laboral es del 28% de los ingresos de los hogares, eso sin contar que una familia cuyo pequeño dejase de trabajar tendría que destinar el 18% de sus ingresos a la manutención del mismo, lo que convertiría al trabajo infantil en un detestable e infausto mal necesario.

La tasa de labor en actividades peligrosas a nivel nacional es del 18.2%, sólo de niños de entre 15 y 17 años y de acuerdo con la Ley Federal del Trabajo estos trabajan en ocupaciones y sectores peligrosos, por horarios prolongados y hasta nocturnos o en ocupaciones que en definitiva ponen en riesgo su salud y sano desarrollo físico y mental.


Dice la ONU que, “cerca de 168 millones de niños trabajan en el mundo, muchos a tiempo completo. Ellos no van a la escuela y no tienen tiempo para jugar. Muchos no reciben alimentación ni cuidados apropiados. Se les niega la oportunidad de ser niños. Más de la mitad de estos niños están expuestos a las peores formas de trabajo infantil, como trabajo en ambientes peligrosos, esclavitud, y otras formas de trabajo forzoso, actividades ilícitas incluyendo el tráfico de drogas y prostitución, así como su participación involuntaria en los conflictos armados”, el problema es más grave de lo que se ve en las calles.

Los niños que trabajan son el último eslabón de una cadena de producción, en un régimen económico que sólo busca su máximo beneficio, aprovechándose de los más débiles y necesitados, hasta que ya no hay nadie más debajo y donde sólo quedan los niños sin infancia de las fábricas.

Fuente
Unicef

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