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Intimidación y asesinatos enfrentan agricultores peruanos

Los invasores y contrabandistas de tierras continúan apoderándose de tierras dentro de la reserva ecológica Chaparrí

En la vía a Soco, a lo largo de un tramo aislado de la autopista que lleva a cabo de una aldea polvorienta en el norte de Perú, una banda de cinco agricultores cansados vestidos con chalecos reflectantes de neón y armados con látigos tradicionales hechos de penes de toro realizan una marcha solemne, son los Ronderos, unas patrullas campesinas autónomas, que reanudan sus rondas nocturnas cinco meses después del brutal asesinato de su teniente gobernador, Napoleón Tarrillo Astonitas, «durante todos los años que he vivido aquí, la situación nunca ha sido tan amenazante, el asesinato del vicegobernador en esta aldea nos hizo organizarnos para protegernos», comenta Humberto Gonzales Núñez, jefe de rondas campesinas de el Mirador.

El Mirador y las aldeas circundantes siguen profundamente conmocionados por el asesinato en diciembre pasado, viviendo aterrorizados mientras los invasores continúan apoderándose de sus tierras dentro de la reserva ecológica Chaparrí, uno de los bosques con mayor biodiversidad del Perú, donde José Napoleón Tarrillo Astonitas, fue asesinado por banda de invasores, por oponerse a la depredación de terrenos protegidos.

«Esto duele mucho: mi marido era mi única familia», llora Flor Vallejos, viuda de Tarrillo, «Él era una persona encantadora», le gustaba defender nuestro medioambiente, nuestras tierras y nuestro bosque seco, amaba a los animales «, los invasores de la tierra volvieron su atención a Chaparrí hace seis años cuando los planes para construir el embalse de La Montería colmaban la promesa de recursos hídricos en un ambiente desértico, lo que aumentaba la posibilidad de expansión agrícola en el área protegida.

Hasta la fecha, 28 personas que se oponen a los planes han sido amenazadas, y el año pasado se reportaron 10 casos de incendios forestales sospechosos en Chaparrí, según el titular de la corte suprema del Perú, Duberlí Rodríguez, más de 1 mil hectáreas de la zona han sido afectadas por los acaparadores de tierras, deforestados, quemados y cultivados ilegalmente, la ubicación del embalse de La Montería ha sido un tema controvertido, ya que se encuentra dentro de los límites del área protegida, lo que va en contra de una resolución del ministerio de medio ambiente del 2011 .

Agricultores de Chaparrí.
Los Ronderos, son campesinos que forman patrullas rurales en una manera de repeler a los invasores, son autónomos y se basan en la comunidad y la justicia.

Sólo los Ronderos defienden el área protegida del Chaparrí

El titular de la comisión ambiental del congreso peruano, María Elena Foronda, dice que el proyecto de embalse no ha sido aprobado por las autoridades que rigen las áreas protegidas, los bosques y la vida silvestre, ni el ministerio de medio ambiente, «simplemente ha habido actos de corrupción», agrega, una red delictiva organizada tiene su influencia en el área, dice Mar Pérez Aguilera, coordinadora del grupo activista coordinador nacional de derechos humanos, que actualmente ayuda a mantener a Vallejos oculto.

Ella relata cuatro casos de asesinatos relacionados con el acaparamiento de tierras en el área hasta ahora, el de Tarrillo y el de tres policías en Salas hace dos años, pero los delitos raramente son procesados, y los perpetradores rara vez enfrentan consecuencias legales, «la impunidad es un mensaje de apoyo», explica Pérez, «sabemos que personas muy poderosas están involucradas en este caso, y eso está haciendo que todo sea más difícil».

El caso de Chaparrí es legalmente complejo, según Rodríguez, los invasores también se han infiltrado en el grupo de representantes legales de la comunidad conocido como la directiva administrativa, lo que ha permitido una afluencia de casi 500 nuevos miembros durante los últimos seis años, muchos de ellos no cumplen los criterios normales para unirse al grupo, «es la propia directiva administrativa la que promueve la desaparición de Chaparrí; son enemigos de la reserva», acusa Rodríguez.

Agricultores de Chaparrí.
El conflicto entre naturales e invasores, aunque ha causado seguimiento por los medios, no ha dado sino muerte de rebaños y agricultores.

Etlevina López Vásquez ha sido miembro de la comunidad la mayor parte de su vida, y también fue una de las fundadoras de Chaparrí, pero dice que se ha convertido en un objetivo bajo las nuevas autoridades, ella asegura haber sido insultada, que sus animales han sido asesinados, y que los nuevos miembros han tratado de expulsarla de la comunidad, «hemos sido miembros de la comunidad muy dedicados, pero desde que la nueva directiva llegó al poder, comenzaron las expulsiones, comenzaron los conflictos, nuestras voces fueron silenciadas, como si no existiéramos», asevera la agricultora.

La familia Cruzado, según Flor, estaría detrás de las invasiones, a la primera y más importante área de conservación privada, y del asesinato de Napoleón, Américo Laboriano Ramos, amigo de Tarillo, también teme por las represalias de esta familia pero a diferencia del teniente gobernador, él sí denunció las amenazas, el subprefecto de la reserva Wilson Bautista, también ha sido amenazado e insultado por algunos de los familiares del clan Cruzado, para él, el estado debería tomar acciones y preocuparse por proteger la reserva ecológica, sin embargo, nadie se ha acercado a interesarse por este tema ecológico.

Fuente
Servindi

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