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El papa francisco pide paz en su mensaje de navidad

El “Urbi et Orbi”, es una de las bendiciones más esperadas por los católicos del mundo

En Navidad, el Papa Francisco oró por la paz y la renovada hermandad en Ucrania, Siria, Yemen, África, la península de Corea, Venezuela, Nicaragua y otras partes del mundo que experimentan conflictos, «Que todos recibamos la paz y el consuelo del nacimiento del Salvador y, sabiendo que somos amados por el único Padre celestial, reconozcamos nuevamente que somos hermanos y que vengamos a vivir como tales», clamó el Papa Francisco, en la logia central de la basílica de San Pedro.

En su bendición de «Urbi et Orbi», el Papa Francisco afirmó que su deseo de Navidad es la hermandad entre las personas con diferentes ideas para que puedan tener la capacidad de escucharse unas a otras, «Por su encarnación, el Hijo de Dios nos dice que la salvación viene a través del amor, la aceptación, el respeto por esta pobre humanidad nuestra, que todos compartimos en una gran variedad de razas, idiomas y culturas», explicó.

El Papa oró en particular para que los israelíes y los palestinos «reanuden el diálogo y emprendan un viaje de paz», expresó su esperanza de que la tregua organizada por la comunidad internacional en Yemen pueda brindar alivio a «la gente agotada por la guerra y el hambre».

«Sin la fraternidad que Jesucristo nos ha otorgado, nuestros esfuerzos por un mundo más justo se quedan cortos, e incluso nuestros mejores planes y proyectos corren el riesgo de ser desalmados y vacíos», pidió el Santo Padre.

Papa Francisco.
Los actos de Navidad continuaron cuando Jorge Bergoglio se asomó al balcón de la Logia central de la basílica de San Pedro del Vaticano, igual que cuando fue elegido papa, para leer su mensaje de Navidad e impartir la tradicional bendición “Urbi et Orbi”, a la ciudad y al mundo.

El Papa Francisco pide paz y tolerancia a las naciones

Francisco pidió a la comunidad internacional que «trabaje decisivamente por una solución política» en Siria sin «intereses partidistas» para que los refugiados sirios puedan «volver a vivir en paz en su propio país» y «Que el Niño Jesús permita que el amado y asediado país de Siria vuelva a encontrar la fraternidad después de estos largos años de guerra», oró el Papa Francisco.

Señalando el reciente acercamiento entre Corea del Norte y Corea del Sur, el Papa Francisco oró para que la Navidad pueda «consolidar los lazos de fraternidad que unen a la península de Corea», permitiendo a los líderes alcanzar soluciones «capaces de asegurar el desarrollo y el bienestar de todos» y también pidió la reconciliación y la fraternidad en Nicaragua, Venezuela, Ucrania y los países de África donde los refugiados necesitan asistencia humanitaria.

El Papa pidió a Dios que otorgue a las minorías religiosas en todo el mundo el reconocimiento de sus derechos, en particular el derecho a la libertad religiosa, «Un pensamiento particular se dirige a nuestros hermanos y hermanas que celebran el Nacimiento del Señor en situaciones difíciles, si no hostiles, especialmente cuando la comunidad cristiana es una minoría, a menudo vulnerable o no se tiene en cuenta», expresó.

Después de la bendición de Navidad, la gran campana de la Basílica de San Pedro sonó en celebración del nacimiento de Cristo, esta campana solo toca la solemnidad de la Navidad, la Pascua y la fiesta de los santos Pedro y Pablo, el Papa Francisco llamó a las 50 mil personas reunidas en la Plaza de San Pedro para contemplar en silencio la natividad de Cristo.

Y dijo: «Como los pastores que fueron por primera vez a toda prisa al establo, detengámonos ante la señal que Dios nos ha dado: Un bebé envuelto en pañales y tendido en un pesebre, en silencio, caigamos de rodillas y adoremos”.

“El cuerpecito del Niño de Belén propone un modelo de vida nuevo: no devorar y acaparar, sino compartir y dar, Dios se hace pequeño para ser nuestro alimento, nutriéndonos de él, Pan de Vida, podemos renacer en el amor y romper la espiral de la avidez y la codicia”, señaló.

Ante el pesebre, agregó Francisco, “comprendemos que lo que alimenta la vida no son los bienes, sino el amor; no es la voracidad, sino la caridad; no es la abundancia ostentosa, sino la sencillez que se ha de preservar”, “En Belén descubrimos que la vida de Dios corre por las venas de la humanidad. Si la acogemos, la historia cambia a partir de cada uno de nosotros”, señaló.

Para Francisco “Jesús cambia el corazón” para dejar de ser “hambriento y egoísta”, “¿Necesito verdaderamente tantas cosas, tantas recetas complicadas para vivir? ¿Soy capaz de prescindir de tantos complementos superfluos, para elegir una vida más sencilla?”, preguntó Francisco en esta noche de la vigilia de Navidad.

De nuevo el papa hizo referencia a la cena de esta nochebuena para con una metáfora asegurar que “Jesús es el Pan del camino y no le gustan las digestiones pesadas, largas y sedentarias”, “Nos pide levantarnos rápidamente de la mesa para servir, como panes partidos por los demás”, añadió y volvió a preguntar: “En Navidad, ¿parto mi pan con el que no lo tiene?”.

Fuente
UNIAN

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