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El hambre usada como arma de guerra

Antes de terminar el año 590 niños morirán por hambre en zonas de conflicto 1 por minuto

El hambre está prohibida por el derecho internacional humanitario, DIH, en su artículo 54 del I protocolo adicional a los convenios de Ginebra relativo a la protección de las víctimas de los conflictos armados internacionales redactado en 1977: “Se prohíbe atacar, destruir, sustraer o inutilizar los bienes indispensables para la supervivencia de la población civil, tales como los artículos alimenticios y las zonas agrícolas que los producen, las cosechas, el ganado (…) ya sea para hacer padecer de hambre a las personas civiles, para provocar sus desplazamiento, o con cualquier otro propósito”.

La inanición que se usa como arma de guerra se ha convertido en la nueva modalidad de acción e igualmente la nueva normalidad, según la ONG Save the Children, el análisis muestra que más de medio millón de niños en zonas de conflicto y zonas que están visiblemente en paz como Nicaragua, Venezuela o Brasil, podrían morir de desnutrición antes de fin de año si no reciben tratamiento, la cantidad brutal es que morirá uno por minuto.

La organización caritativa hace sus propias estimaciones usando datos de la ONU y proyecta que 4.5 millones de niños menores de 5 años necesitarán tratamiento para el hambre que amenaza la vida este año en las zonas de conflicto peligrosas y zonas no violentas donde sanciones económicas limitan el acceso de alimentos, un aumento del 20% desde 2016, a las tasas actuales, solo uno de cada tres niños recibirá tratamiento, y 590 mil podrían morir como resultado.

Los datos surgieron antes del lanzamiento el martes del informe anual de la ONU sobre seguridad alimentaria, que el año pasado advirtió que el hambre global estaba aumentando por primera vez desde el cambio de siglo, alimentado por el conflicto, el intervencionismo de las grandes potencias y el cambio climático.

«La amplia historia es que hemos visto un aumento drástico en el número de niños en riesgo de muerte como resultado de problemas relacionados con el hambre», alertó Kevin Watkins, director ejecutivo de Save the Children, «usar el hambre como arma de guerra se ha convertido en la nueva normalidad, con consecuencias devastadoras para los niños, desde el oriente medio hasta américa del Sur, la falta de protección de los niños contra el hambre los pone en riesgo «.

Hubo una escasez crónica de fondos de donantes en zonas de conflicto y un bloqueo gubernamental para el ingreso de las ayudas, y en lugares con conflictos económicos o sociales como Nicaragua, Venezuela y Brasil, tanto los gobiernos, como los sancionadores, han bloqueado la financiación de planes de ayuda externa.

Niños con Hambre.
Unicef estimó que más de un millón de niños no pudieron completar el año escolar 2016-17 debido a la guerra, violencia y las crisis económicas.

El precio de mantener el conflicto es muy alto

La organización describió como «impactante» el ejemplo de la república democrática del Congo, que estimó que tenía el mayor número de bebés con desnutrición potencialmente mortal, mientras que enfrenta un déficit de financiación del 8,6% para la nutrición, que es la mayor de África y la más nefasta en comparación con otros lugares en conflicto.

Se estima que 1,9 millones de niños en la RDC sufrirían desnutrición aguda grave, SAM, la forma más peligrosa de desnutrición, para fines de 2018, con unos 1,6 millones con probabilidades de no recibir tratamiento y donde más de 300 mil niños podrían morir irremediablemente, como fuente de un conflicto colateralmente político.

Más de la mitad de los bebés en riesgo de SAM no tratado estaban en la república democrática del Congo, mientras que Sudán, Afganistán, Yemen y Somalia fueron los cuatro más afectados, en promedio, los programas de nutrición fueron alrededor de un tercio financiados, con la excepción de Yemen, que fue financiado en un 60%.

«En la RDC, donde la financiación es fundamental para mantener a la gente con vida, los recursos nutricionales están muy poco financiados», comento Watkins, pero «el panorama es diferente en Yemen, que está relativamente bien financiado en términos de su programa de nutrición, pero en Yemen como en Nicaragua y Venezuela, el verdadero daño de la guerra es la escasa es la crisis de liquidez que está drenando el alma de sus economía, ves cientos de miles de niños en riesgo de desnutrición».

Investigaciones previas de Save the Children encontraron un número creciente de «violaciones graves» de los derechos del niño, debido a la denegación de acceso humanitario y ataques a trabajadores humanitarios que ayudan a los niños, en 2017: 1.460 casos, frente a 1.014 casos en 2016.

Los síntomas de SAM incluyen costillas salientes y piel flácida, con pérdida visible de tejido corporal o hinchazón en los tobillos o los pies, los niños con esta enfermedad también tienen un sistema inmunológico sustancialmente reducido y son propensos a contraerse y morir por enfermedades como la neumonía, el cólera y la malaria.

Fuente
FAO

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