- octubre 6, 2026
- periodista
- 6:30 pm
El debate sobre la consciencia artificial.
La empresa Anthropic, creadora de Claude, mantuvo reuniones privadas con pensadores religiosos para discutir si sus modelos podían experimentar estados similares a emociones humanas. En paralelo, el papa León XIV publicó la encíclica Magnifica Humanitas, donde rechazó la idea de consciencia artificial y advirtió que la IA amenaza la creatividad humana.
La visión de Anthropic.
Christopher Olah, cofundador de la compañía, presentó lo que denomina “vectores emocionales”: patrones internos que reflejarían respuestas equivalentes al miedo, la tristeza o la alegría. Aunque reconoce que no hay pruebas científicas de consciencia en la IA, sostiene que si existe la posibilidad de sufrimiento, la postura responsable es evitar causar daño. Por ello, Claude puede terminar conversaciones si detecta trato abusivo.
La postura del Vaticano.
El pontífice comparó la IA con la energía nuclear y pidió “desarmarla” para evitar nuevas formas de esclavitud hacia los seres humanos. Su encíclica subraya que las máquinas no poseen cuerpo, emociones ni capacidad de madurar en relaciones, y que la humanidad no debe ser reducida a datos o mercancía.
Un choque de visiones.
El contraste entre Anthropic y el Vaticano refleja la tensión ética sobre el futuro de la inteligencia artificial. Mientras la empresa explora si sus modelos pueden tener estados internos comparables a emociones, la Iglesia insiste en que la singularidad humana es irremplazable.