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Alcances de los ODS, objetivos para el desarrollo industrial y del trabajo (VII)

Los ODS 11 y 12, las de las ciudades sostenible y la producción responsable

Los daños o costos ambientales resultantes del crecimiento humano, ponen en peligro la futura productividad de las ciudades, la salud y calidad de vida de sus ciudadanos, las metrópolis se han vuelto las principales zonas rojas ambientales que requieren urgentemente de atención especial en las evaluaciones ambientales regionales y de proyecto y en la planificación y administración ambiental a escala regional metropolitana este es el norte de los ODS.

Las ciudades son hervideros de ideas, comercio, cultura, ciencia, productividad, desarrollo social y mucho más, en el mejor de los casos, las ciudades han permitido a las personas progresar social y económicamente. En los últimos decenios, el mundo ha experimentado un crecimiento urbano sin precedentes, ya para 2015, cerca de 4 mil millones de personas vivía en ciudades y se prevé que ese número aumente hasta unos 5 mil millones para 2030, por lo que las ODS dicen que se necesita mejorar, la planificación y la gestión urbanas para que los espacios urbanos del mundo sean más inclusivos, seguros, resilientes y sostenibles.

Ahora bien, son muchos los problemas que existen para mantener ciudades de manera que se sigan generando empleos y siendo prósperas sin ejercer presión sobre la tierra y los recursos, pero los problemas comunes de las ciudades son la congestión, la falta de fondos para prestar servicios básicos, la falta de políticas apropiadas en materia de tierras y vivienda y el deterioro de la infraestructura.

El consumo y la producción sostenible consisten en fomentar el uso eficiente de los recursos y la energía, la construcción de infraestructuras que no dañen el medio ambiente, la mejora del acceso a los servicios básicos y la creación de empleos ecológicos, justamente remunerados y con buenas condiciones laborales, se mantienen como ODS, todo ello se traduce en una mejor calidad de vida para todos y, además, ayuda a lograr planes generales de desarrollo, que rebajen costos económicos, ambientales y sociales, que aumenten la competitividad y que reduzcan la pobreza.

En la actualidad, el consumo de materiales de los recursos naturales está aumentando, particularmente rápido, asimismo, los países continúan abordando los desafíos relacionados con la contaminación del aire, el agua y el suelo, pero con muy pocos aciertos y el objetivo del consumo y la producción sostenibles es hacer más y mejores cosas con menos recursos, por lo que se trata de crear ganancias netas de las actividades económicas mediante la reducción de la utilización de los recursos, la degradación y la contaminación, logrando al mismo tiempo una mejor calidad de vida.

La solución sería adoptar un enfoque sistémico y lograr la cooperación entre los participantes de la cadena de suministro, desde el productor hasta el consumidor final, tan sólo consiste en sensibilizar a los consumidores mediante la educación sobre los modos de vida sostenibles, facilitandoles información adecuada a través del etiquetado y las normas de uso, entre otros.

ODS por el Desarrollo sostenible.
La degradación de la tierra, la disminución de la fertilidad del suelo, el uso insostenible del agua, la sobrepesca y la degradación del medio marino están disminuyendo la capacidad de la base de recursos naturales para suministrar alimentos.

Los ODS, buscan satisfacer el desarrollo de la humanidad, pero no a costa de la tierra

El tema central a la hora de diagnosticar el estado de las grandes ciudades es hoy la crisis de sustentabilidad por la que atraviesan, el desarrollo tecnológico se ha hecho infinito, facilitando y banalizando un modo de producción en el que se desecha y se renueva con prisa y sin pausa.

Esa onda estimula un mercado sin límites de consumo y una ciudad sin límites geográficos en su demanda de energía, es una obvia irracionalidad, confirmada por la búsqueda desesperada de recursos naturales en regiones vecinas, revelando que la propia ciudad no logra autoabastecer su demanda voraz.

El manejo incompetente, ineficaz e irresponsable de los desechos de tan alto consumo impactan de manera negativa en el medio ambiente, reduciendo los recursos, produciendo flujos permanentes de contaminación y afectando la biodiversidad, el 95% de la expansión de los terrenos urbanos en las próximas décadas tendrá lugar en el mundo en desarrollo.

Actualmente, 883 millones de personas viven en barrios marginales y la mayoría se encuentran en Asia, Latinoamérica y África, así pues, la ciudad no puede lograr su propia sustentabilidad porque, de hecho, elude una premisa básica: asumirse y entenderse como organismo vivo que se inserta en un medio natural con el que interactúa, al que modifica y con quien debe establecer una lógica y elemental relación de equilibrio como única garantía de sobrevivencia.

Una de las principales desarmonías entre ciudad y naturaleza gira alrededor del agua, pues se calcula que el ser humano precisa de mínima unos 20 litros de agua por día para uso diverso y en promedio, se están obteniendo menos de 10 litros por día, en la ciudad de México, por ejemplo, que se levantó en un valle de 5 grandes lagos, el avasallador proceso de urbanización acabó reuniendo a más de 20 millones de personas que se devoró los recursos naturales, incluida el agua.

Y al secarse todas las fuentes convencionales, se debió recurrir a los acuíferos subterráneos, donde la perforación de 6 mil pozos hizo ceder a la superficie y la ciudad se hunde lentamente, torciendo líneas férreas, ondulando autopistas, agrietando edificios, mientras las reservas subterráneas también amenazan con llegar a su fin.

La mitad de la humanidad, 3500 millones de personas, vive hoy en día en las ciudades y se prevé que esta cifra aumentará a 5000 millones para el año 2030, actualmente, pero a pesar de los avances tecnológicos que han promovido el aumento de la eficiencia energética, el uso de energía en los países de la organización de cooperación y desarrollo económicos, OCDE, seguirá creciendo otro 35% para 2020.

El consumo doméstico y comercial de energía es la segunda área de uso de energía que más rápidamente ha crecido, después del transporte, en 2002, el stock de vehículos de motor en los países de la OCDE era de 550 millones y un aumento en un 40% para este año y el transporte aéreo mundial se triplica en el mismo período.

Los impactos de mayor preocupación aún se encuentran a menudo a escala doméstica y comunitaria, y se relacionan con las deficiencias de infraestructura y servicios urbanos, los habitantes de las urbes, particularmente los pobres, soportan la mayoría de las condiciones del ambiente deteriorado mediante la pérdida de salud y productividad y la disminución de la calidad de vida en este año.

Fuente
ONU

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