- septiembre 8, 2026
- periodista
- 7:30 am
La búsqueda de lo invisible.
El experimento LUX-ZEPLIN (LZ), instalado bajo 1.500 metros de roca, utiliza siete toneladas de xenón líquido para intentar detectar WIMPs, partículas hipotéticas que podrían explicar la materia oscura. Tras 220 días de observación y más de 1.700 eventos registrados, los investigadores encontraron un resultado que no encaja del todo con los modelos conocidos.
El evento inesperado.
El 16 de junio de 2023, LZ registró una interacción compatible con un retroceso nuclear de unos 248 keV, mucho más cercana a lo esperado para una señal de materia oscura que a los retrocesos electrónicos habituales. El equipo revisó posibles causas convencionales —radiactividad, neutrinos, neutrones o fallos instrumentales—, pero ninguna explicó de manera convincente el fenómeno.
Significado estadístico.
El análisis mostró una tensión máxima de 3,4 sigma, que al corregirse por el “look-elsewhere effect” se redujo a 2,6 sigma. En física de partículas, se requieren 5 sigma para hablar de descubrimiento. Por ahora, se trata de una anomalía interesante, pero insuficiente para confirmar la existencia de materia oscura.
Lo que viene.
El hallazgo no significa que se haya identificado la partícula buscada, pero sí abre la puerta a nuevas hipótesis. Los próximos datos del experimento decidirán si este evento aislado gana relevancia o se diluye como una fluctuación estadística más.