Un diseño pensado para la eficiencia.
La Steam Machine utiliza hardware de bajo consumo para evitar problemas de calor en su chasis compacto. Su CPU es similar a un Zen 4 de 6 núcleos y 12 hilos, pero la gran incógnita era su GPU.
Equivalencia directa.
La gráfica integrada en la Steam Machine es prácticamente idéntica a la Radeon RX 7600M, un chip móvil basado en RDNA 3. Ambas comparten especificaciones:
1.792 shaders.
112 unidades de texturizado.
64 de rasterizado.
28 núcleos para trazado de rayos.
8 GB de memoria GDDR6.
Bus de 128 bits.
La diferencia está en pequeños detalles: la Steam Machine alcanza 2,45 GHz y memoria a 18 Gbps, mientras que la RX 7600M llega a 2,41 GHz y 16 Gbps.
Rendimiento real.
En la práctica, ambas ofrecen un rendimiento casi idéntico, ideal para juegos en 1080p. Con reescalado, también es posible jugar en 4K. En comparación con gráficas de escritorio, la GPU de la Steam Machine se sitúa entre una Radeon RX 6600 y una RX 7600, con potencia similar a una RX 6600 XT.
Comparación con consolas.
Frente a la PS5, la Steam Machine queda por debajo en títulos que dependen más de la GPU, aunque sigue siendo una opción sólida para quienes buscan un equipo compacto orientado al gaming.