El informante Digital

Un cambio en la experiencia de uso.
Microsoft está probando en Windows 11 un perfil de baja latencia que busca mejorar la fluidez del sistema en gestos cotidianos, como abrir el menú Inicio o lanzar una aplicación. La idea es dar pequeños impulsos de CPU en momentos clave para reducir la espera y ofrecer una respuesta más inmediata.

Inspiración en otros sistemas.
Según Scott Hanselman, vicepresidente de Microsoft y GitHub, esta técnica no es exclusiva: “Todos los sistemas operativos modernos hacen esto, incluidos macOS y Linux”. Se trata de priorizar tareas interactivas y elevar temporalmente la velocidad del procesador para que las acciones se sientan más rápidas.

Potencia puntual, consumo controlado.
Aunque pueda parecer contradictorio, pedir más potencia al procesador en instantes concretos ayuda también a ahorrar energía. Los chips modernos están diseñados para trabajar intensamente durante segundos y volver después a un estado de bajo consumo.

Críticas y dudas.
Algunos usuarios cuestionan que Microsoft dependa de impulsos de CPU en lugar de optimizar mejor el software. Sin embargo, la compañía presenta este ajuste como parte de un esfuerzo más amplio por mejorar la calidad de Windows 11, junto con cambios en Widgets, actualizaciones y el programa Insider.

Un momento clave para Microsoft.
La estrategia llega mientras la empresa intenta acelerar la adopción de Windows 11. Con Windows 10 aún presente en más de una cuarta parte de los PC, el fin del soporte gratuito obliga a usuarios y empresas a actualizar o pagar por extensiones de seguridad.