Reconocimiento del problema.
La nueva CEO de Xbox, Asha Sharma, reconoció en un comunicado interno que el modelo actual de Game Pass “no es definitivo” y que la suscripción se ha vuelto demasiado cara para los jugadores. Su objetivo es transformar el servicio hacia un sistema más flexible y sostenible.
Posibles ajustes en el servicio.
Entre las ideas que se barajan destacan:
Un nivel de suscripción más económico, limitado a juegos de Xbox Game Studios y quizá títulos de Activision Blizzard y Bethesda.
Un modelo gratuito con anuncios, apoyado en Xbox Cloud Gaming.
Alianzas estratégicas con otras plataformas, como el posible paquete conjunto con Netflix.
El caso Call of Duty.
Uno de los debates más intensos dentro de Microsoft es si mantener los lanzamientos de Call of Duty en Game Pass desde el primer día. Según fuentes internas, incluir Black Ops 6 generó pérdidas de hasta 300 millones de dólares, pese a los récords de jugadores. La compañía analiza si modificar esta estrategia con futuros títulos como Modern Warfare 4.
Un reto técnico y comercial.
Sharma subraya que la evolución de Game Pass requiere una infraestructura más unificada. Actualmente, distintas partes del servicio operan de forma independiente, lo que dificulta cambios de precios, niveles de suscripción o adaptación a mercados específicos. La CEO se comprometió a invertir en una base sólida para consolidar el futuro del servicio.