El auge de la IA y la sombra de una posible corrección

La inteligencia artificial se ha convertido en el motor de la economía tecnológica actual. Google, Microsoft, Amazon, Meta, Apple y Nvidia concentran un valor de mercado sin precedentes, mientras OpenAI se posiciona como uno de los actores más influyentes del sector. Sin embargo, el entusiasmo por la IA convive con advertencias sobre una posible burbuja que podría tener consecuencias similares a la crisis de las puntocom.
El Banco de Inglaterra ya ha alertado de una “corrección repentina” en los mercados, mientras Sam Altman, director de OpenAI, reconoce que muchas áreas de la IA están “sobrevaloradas”. Incluso Sundar Pichai, CEO de Google, admite que ninguna empresa será inmune si la burbuja estalla.
Google y su apuesta por los chips TPU.
En el corazón del campus de Google se encuentra el laboratorio donde se desarrollan las TPU (Tensor Processing Units), chips diseñados específicamente para potenciar aplicaciones de IA. Aunque discretos en apariencia, Pichai asegura que podrían convertirse en uno de los dispositivos más influyentes de la economía mundial.
La inversión es gigantesca: Google destina más de 90.000 millones de dólares al año en IA, tres veces más que hace cuatro años. Esta apuesta refleja la carrera global por acumular chips de alto rendimiento y desplegarlos en centros de datos, las llamadas “fábricas de IA”, que Jensen Huang, CEO de Nvidia, describe como el núcleo de la nueva economía digital.
El riesgo de la concentración de mercado.
El valor bursátil estadounidense depende cada vez más de un reducido grupo de gigantes tecnológicos. Los llamados “Siete Magníficos” —Alphabet, Amazon, Apple, Meta, Microsoft, Nvidia y Tesla— representan un tercio del índice S&P500. Esta concentración es incluso mayor que la registrada durante la burbuja tecnológica de 1999, según el FMI.
La dependencia de estas empresas plantea un riesgo sistémico: si la burbuja se desinfla, el impacto podría extenderse a fondos de inversión, planes de jubilación y economías fuera de Estados Unidos.
OpenAI y la tormenta de las inversiones.
OpenAI, creadora de ChatGPT, ha experimentado un crecimiento explosivo en usuarios y valor de mercado. La compañía planea diseñar sus propios chips de IA, aunque algunos analistas creen que necesitará apoyo estatal para lograrlo. Las dudas sobre la sostenibilidad de sus gastos frente a los ingresos han generado debate en Silicon Valley, reflejando la tensión entre innovación y viabilidad financiera.
¿Burbuja o transformación histórica?
Pichai sostiene que cada década marca un punto de inflexión tecnológico: primero la computadora personal, luego internet, después la nube y ahora la inteligencia artificial. El dilema es si este auge representa una transformación duradera o una burbuja que podría estallar con efectos económicos globales.




