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Gracias por matar en mi nombre

Millones de personas han muerto en conflictos armados de los que nadie tiene culpa

Los norteamericanos cuando saludan a los veteranos de alguna guerra siempre dicen “gracias por tu servicio”, pero lo que quieren realmente decir es “gracias por matar en mi nombre”, a veces nos gustaría que tuvieran el coraje moral para decirlo, los civiles que nunca han experimentado el crudo salvajismo del combate nunca sabrán cómo es, muchos fantasean a través de lo que han visto en las películas y en la televisión; todos solían hacerlo cuando eran niños, pero a guerra no es nada de lo visto en las películas de guerra, nada glamorosa y nada espectacular.

Todo lo que tiene que ver con la guerra, cambia la vida de aquellos que tienen que tomar esa decisión consciente, mirando a través de la mira a un enemigo sin nombre que está decidido a matarte, y habiendo apretado el gatillo de su rifle, hay un pequeño toque en el hombro para el tirador, pero el retroceso dura más de lo que muchos imaginan.

Los 11 de noviembre al menos en los Estados Unidos, se celebra o conmemora el día de los veteranos, miles conocen esta realidad demasiado bien, pero hay más que no lo hacen, la mayoría no tiene idea de qué decir a los veteranos, la mayoría incluso tropieza cuando escupen, “Gracias por su servicio”, aunque subconscientemente quieren decir: “Gracias por matar en mi nombre”.

H.G. Wells es famoso por haber predicho los viajes aéreos y espaciales, la bomba atómica y el tanque, la televisión por satélite y algo así como el internet, también es famoso por otra afirmación: “la Gran Guerra sería la guerra para terminar con todas las guerras”.

El escritor británico de ciencia ficción hizo esa predicción en 1914, al comienzo de la primera guerra, los cuatro años de carnicería que siguieron y el fracaso subsiguiente para asegurar una paz duradera, la segunda guerra Mundial se desató 20 años después e hicieron que su lema fuera sinónimo de optimismo ingenuo y su profecía tan falsa como el viaje en el tiempo.

Pero en el centenario del armisticio que puso fin a la guerra, a las 11 a.m. del 11 de noviembre de 1918, la hora 11 del día 11 del mes 11, el optimismo de Wells parece profético, después de todo, y aunque la primera guerra mundial no fue la conflagración para acabar con todas las guerras, fue el principio del fin de cierto tipo de guerra, pues en los últimos 70 años, los conflictos armados, tal como la conocía Wells, entre naciones, ha disminuido.

Para cualquiera que siga las noticias de Siria, Yemen, Sudán, Irak o Afganistán, donde Estados Unidos libra su beligerancia más larga, eso puede parecer absurdo, pero en parte debido a las ideas e instituciones inspiradas en la primera guerra mundial, la guerra entre estados y estados, se ha desvanecido, a pesar de la guerra civil y la rebelión, el terrorismo y la guerra cibernética, nuestro tiempo es más pacífico que sus predecesores.

No hay manera de bailar alrededor de las facciones sombrías de la guerra, en la guerra, matar es lo que sucede, a los soldados, a los civiles que quedan atrapados en el fuego cruzado y al enemigo que toma sus propias decisiones para luchar, al final, es una experiencia brutal y emocionante envuelta que debe ser procesada por el resto de la vida.

Guerra.
Bombardeos de este fin de semana en Palestina. La primera guerra mundial entre 1914 y 1918, costó la vida de 31 millones de personas, entre civiles y militares.

La mayoría de los humanos quieren estar aislados de la fealdad de la guerra

Nadie se le ha acercado nunca a algún soldado y le ha dicho “Gracias por matar por mí”, aunque ahora hay veces, deberían tener el coraje moral de decirlo, pues admitirlo como compatriotas, es exactamente eso lo que realmente esperan de los guerreros que protegen a sus naciones, su libertad, lo más correcto sería decir, “gracias por matar a los enemigos que no conozco en mi nombre y por mantenerme lo más lejos posible de los conflictos bélicos y poder dejarme mirar a las víctimas de ellos, como números en un encabezado del diario del domingo”.

Los civiles, incluso los que votan por las guerras, siempre han tratado de encontrar una manera de separarse de las duras realidades de estas, aislados de todo el horror, se han convertido en individuos tan desconectado de la guerra, en la que actúan como si ni siquiera estuviera sucediendo a su alrededor, y de hecho es así, aunque en el caso de los Estados Unidos, la OTAN y sus aliados, la guerra ha sido constante durante los últimos 17 años.

Pero mantener la fealdad de la guerra escondida en la mente de los veteranos es más cómodo para la mayoría, por lo que se supone que la mayoría de los partidarios realmente quieren decir es: “Gracias por servir, sé por lo que pasaste, debe haber sido difícil, y quiero que sepa que estoy agradecido por todo lo que has pasado y espero que o puedas superar, los soldados se han sacrificado, cuánto coraje se debe tener a una edad tan temprana, pocos pudiesen haber hecho lo que los soldados han hecho”.

Guerra.
Tantos cadáveres como puedas imaginar, para conmemorar el centenario del fin la primera guerra mundial, un campo sembrado por 72 mil 396 figuras que forman el “Sudario del Somme”, una instalación del artista británico Rob Heard, que recuerda a los muertos de a batalla de Somme.

No se trata de obtener crédito por llevar a cabo los peores aspectos del trabajo como soldado profesional o tener una sesión de terapia de 60 segundos insignificante para descargar en extraños, se trata de comprender lo que les piden a los hombres y mujeres jóvenes que hagan cuando son enviados a la guerra, y que no importa cuán indiferente se puede ser sobre ellos o ellas, finalmente se votó por una guerra o tuvo una opinión al respecto, pero de una u otra forma, son parte de la guerra.

Los norteamericanos han cursado la mayor cantidad de conflictos alrededor del mundo, que han dejado en ellas más de 10 millones de víctimas, rara vez quiere hablar sobre la muerte o el asesinato, a menos que se vea reforzada por un desfile con personas que agitan banderas, pero en esos números no entran los millones de asesinatos, de otros conflictos, en los que tienen las manos metidas, invasiones, golpes de estado, genocidios, esclavitud, guerras santas, políticas, comerciales o ideológicas que de sumarse alcanzarían la población actual de México o quizás la India.

Fuente
ScribdReMilitari
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